Mostrando entradas con la etiqueta antonio vargas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta antonio vargas. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de septiembre de 2013

Claudia Lassaletta, única sobreviviente de las detenciones en mayo de 1976

“Lo peor fue estar viva”, dijo conmovida
La testigo víctima recordó que fue una culpa haber sobrevivido el terror en los centros clandestinos de la Central y el Penal.
ACOMPAÑARON EL TESTIMONIO DE CLAUDIA LASSALETTA, SUS FAMILIARES.
Por Mariana Mamani
 
La reconocida plástica Lassaletta relató muy conmovida, dejando sentir el horror y el dolor de su detención en mayo de 1976.
Cabe recordar que en este juicio se investiga lo que sucedió con las víctimas Dominga Álvarez de Scurta, los hermanos Juana y Pedro Torres Cabrera, Ernesto Turk Llapur, Alicia Ranzoni, Osvaldo Giribaldi y Jaime Lara Torres, de este grupo de esa razzia que realizaron los militares en mayo de 1976 la que sobrevivió fue Claudia Lassaletta.
Recordó que una noche mientras su exmarido -médico- estaba de guardia, a las 4 de la mañana le tocaron la puerta y era el comisario Ernesto Jaig quien le pregunto por “José y Sofía” -matrimonio de Ledesma que conocía, eran los nombres de fantasía- y le informó que estaba detenida. Sus niños dormían.
Claudia explicó que ante la situación decidió hacer el papel de tarada, negando lo que le preguntaba. Se cambió ante la presencia de Jaig y la llevaron a la Central de Policía, la dejaron en una oficina.“Escuché a Néstor -su marido- que me buscaba y un cana me apuntó la sien”.
Esos días, tres quizás, Jaig la interrogaba durante el día y la noche preguntando por Lara, Jorge y Sofía.
Recordó que antes de su detención un amigo Gustavo Lara le pidió que entregara unos niños de Jorge y Sofía -que estaban detenidos- a la abuela en San Pedrito. Claudia cumplió y vio a una maestra y a Dominga de Scurta; y a los días la detienen.
También recordó que una piba luchadora le pidió que averigüe a través de su marido, por una niña que estaba internada y que no podía ver.
Claudia en la Central vio por una ventana a “Dumbo” Turk, la quebró el recuerdo “se encontraron con Elenita y la beba. Me dí cuenta que se despedía de su hija. Eso me marcó en mi futuro”.
A los días lo volvió a ver a “Dumbo”, Lara, Juana Torres, Dominga y otros, cuando los trasladan a Gorriti.
Los revisan “nos desnudan, la piba tenía desde la cadera hasta el tobillo una mancha negra, era la única. todos estabamos bien”. En Gorriti estuvo una semana, en ese pabellón vio a Dominga y a una niña de año y medio “Poty”, la hija del matrimonio Weisz que nació en cautiverio. También a Marina Vilte. Una celadora la llevó a una oficina y estaba el capitán Jones Tamayo quien la sermoneó “eso le pasa por juntarse con esta gente”, y a su marido le dijo que “tenía que encerrarla porque los guerrilleros la liquidarían”
“Esa es mi historia en esta tortura de estos años”, dijo Claudia al TOF.
Recordó que en el 85 la llamaron a declarar, y al preguntar por el grupo de detenidos, le dijeron que era la única que vivía, “no fue una alegría. Lo peor fue estar vivo”, dijo por el sistema que había propiciado esa culpa ante la sociedad.
Al finalizar su testimonio fue aplaudida y se abrazó de su familia y de Claudia Scurta, hija de Dominga.
Guardiacárceles de Gorriti
Clemente Vera, Carlota Batallanes, Ernesto López y Luis Cancino quienes se desempeñaban en el penal, fueron consultados sobre lo que sucedió cuando se inicio el Golpe Militar de 1976, coincidieron que estaban los militares, que Vargas era el director, a los imputados. Conocían el pabellón 1 donde estaban los presos políticos y algunos reconocieron el pabellón de mujeres.

Fuente: El Tribuno

viernes, 3 de mayo de 2013

A pesar que fuera probado el plan sistemático, las condenas no son por genocidio

Condenados represores en el primer juicio por crímenes de lesa humanidad en Jujuy

El Tribunal Oral Federal (TOF) de Jujuy condenó a los represores Rafael Braga y José Bulgheroni a prisión perpetua y a Antonio Vargas a 25 años de cárcel, en el primer juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en Jujuy durante la última dictadura.

Las penas impuestas por los jueces René Vicente Casas, Marcelo Juárez Almaraz y Daniel Morin coincidieron con las solicitadas por la fiscalía y los querellantes, y su lectura fue recibida con una ovación y consignas dentro y fuera de la sala de audiencia.
Antes de leer la parte dispositiva de la sentencia, el TOF rechazó todas las nulidades presentadas por las defensas de los acusados y consideró los hechos juzgados como "delitos de lesa humanidad", por lo tanto imprescriptibles.

La lectura de la condena comenzó cerca de las 18.30, mientras unas 30.000 personas se agolpaban en los alrededores, hasta llegar a los vallados policiales desplegados en todos los accesos a unos 100 metros de la colmada sala de audiencia, próxima al microcentro de la capital provincial.

"Los pedacitos de historia e indicios que se han ido planteando en este juicio han logrado esta condena", dijo Hilda Figueroa, sobreviviente de La Noche del Apagón, cuando fueron secuestrados cientos de obreros y vecinos del ingenio Ledesma en julio de 1976.

Figueroa dijo  "unos los vimos (a los acusados), otros no los vimos y así se va armando la verdad", después de recordar que los sobrevivientes de aquella represión masiva, como en su caso, estaban "vendados, atados, con la mayor indefensión que se puede tener, como animales en un centro clandestino".

El abogado Néstor Ruarte, querellante por familiares de las víctimas en dos de las cinco causas acumuladas en este juicio, señaló a su vez que "la prueba fue directa y clara, no quedó ninguna duda sobre la participación de estas tres personas".

"Ninguna duda sobre su participación en el plan sistemático criminal en Jujuy", agregó sobre la represión con 130 desaparecidos y muchas más víctimas en la provincia, al cabo del juicio que condenó a tres acusados de delitos de lesa humanidad contra 43 víctimas, dos de las cuales fueron asesinadas.

Ruarte agradeció "a la lucha de los organismos de derechos humanos desde el 76 a esta parte" y dijo que "con la participación de las organizaciones sociales hemos logrado estas condenas. Ahora es la verdad real para la justicia argentina".

"Esta condena es resultado de muchos años de lucha, de trabajo, y el inicio de los próximos juicios. Creo que estas penas están a la altura de los hechos" juzgados, dijo a su vez Pablo Pelazzo, fiscal ad hoc nombrado por la Unidad Fiscal de seguimiento a las causas por crímenes de lesa humanidad.

Pelazzo añadió que quedan por delante "el resto de las causas y los imputados que no han estado sentados en este juicio", que aportó "un poco de justicia para tantos años de impunidad en esta provincia".

"Esta sentencia abre una nueva página en la historia no sólo de los juicio de lesa humanidad en Jujuy, que los inaugura", señaló por su parte Juan Manuel Sivila, querellante por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

Para Inés Peña, esposa del militante de la JP Julio Rolando Álvarez García, por cuyo secuestro y homicidio fue condenado Braga, dijo que el fallo marca "un día histórico, una condena ejemplar, que nos insta a continuar e ir por más condenas".

"Sentimos una gran emoción, eran las condenas merecidas y las que esperábamos", declaró a esta agencia Adriana Aredez, hija del desaparecido Luis Aredez, ex intendente de la localidad de Ledesma, ahora Libertador General San Martín.
Acompañada por sus tres hermanos y por nietos, Adriana subrayó que los tres condenados "tuvieron los derechos que no nos dieron a nosotros, ni aun en democracia, porque recién en los gobiernos de Néstor y Cristina hemos podido gozar de plena justicia".

"Los familiares seguimos la lectura de la sentencia acompañados por organizaciones sociales, por Milagro Sala, por  nuestros abogados, por gente solidaria", agradeció.

"Ahora vamos por el otro juicio, que es a los jerarcas de la empresa Ledesma, otros civiles y miembros de la Iglesia" que fueron "cómplices de la dictadura", y "en eso estamos trabajando todos los días", subrayó.

Por su parte, la dirigente político-social jujeña Milagro Sala sostuvo que las condenas de este juicio "demuestran que no hay impunidad, que los familiares, hijos y todos los compañeros que venimos luchando teníamos razón".
"Recién le decíamos a un compañero: `¿Te acordás cuando éramos pocos? Y hoy fijate todos los que somos, porque hemos creído, porque nunca dejamos de estar en una marcha y cada vez éramos más, porque tomamos conciencia de que, si no nos juntábamos todos los sectores, estos tipos se iban a quedar impunes`", añadió.

Sala dijo finalmente que "muchos creían que no se iba a hacer justicia y se hizo justicia acá en Jujuy, una provincia muy sufrida. Ahora vamos por (el dueño del ingenio Ledesma, Carlos) Blaquier y por todos los represores, militares y civiles".

En cuanto a los tres condenados en este juicio, Bulgheroni y Braga eran oficiales de inteligencia del Area 323 de represión, durante el terrorismo de estado, y Vargas se desempañaba como interventor del Servicio Penitenciario de Jujuy, convertido entonces en un centro clandestino de detención.

Los dos primeros fueron condenados por homicidios calificados y el tercero por privación ilegítima de la libertad agravada por el uso de violencia contra numerosas víctimas.

domingo, 7 de octubre de 2012

"Las últimas pruebas justifican que Blaquier sea procesado ya"


Oscar Rodríguez, abogado de la familia Aredez, explica que el empresario no sólo apoyó a la dictadura, sino que tuvo un papel clave en la represión provincial.

Por Daniel Enzetti

Oscar Rodríguez, abogado de la familia Aredez y representante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) a nivel nacional, solicitará esta semana ampliar la denuncia contra Antonio Orlando Vargas, jefe del penal jujeño de Villa Gorriti donde permaneció secuestrado el ex intendente de Libertador San Martín, Luis Aredez, en 1976. En este proceso, el represor figura como imputado por "privación ilegítima de la libertad calificada", un cargo que Rodríguez definió de "ridículo, si tenemos en cuenta la información de mayor gravedad que incorporaron los últimos testimonios". 

Vargas tiene hoy 70 años, sus camaradas siempre lo llamaron "Tono", y se retiró de las Fuerzas Armadas con el grado de mayor. En los años de plomo fue el hombre fuerte puesto por la dictadura en el Servicio Penitenciario de Jujuy, que eligió Gorriti como una de las principales cárceles clandestinas de la región. "Lo vamos a acusar por torturas y tormentos –adelantó el letrado a Tiempo Argentino–, porque surgieron datos que demuestran el castigo no sólo sufrido por Aredez, sino además por el grupo de trabajadores del Ingenio Ledesma que fueron secuestrados junto con él."
La causa iniciada en los tribunales que encabeza el juez federal Fernando Poviña se caratula "Aredez, Luis Ramón y otros", e investiga, además del caso del ex intendente, las detenciones ilegales de Ramón Luis Bueno, Antonio Felliú, Omar Claudio Gainza y Carlos Alberto Melián. 
La querella buscará la mayor pena posible para el genocida, pero en realidad sus expectativas están puestas en las pruebas que este expediente viene aportando para el juicio que tendrá como protagonista al empresario Pedro Blaquier, dueño de Ledesma. "El material que se agregó el mes pasado es suficiente como para que a Blaquier lo procesen ya mismo", explicó Rodríguez a este diario. Y agregó: "Son muchísimos los datos que estamos utilizando para fundamentar la idea que Blaquier, además de colaborar con la dictadura, fue un engranaje fundamental dentro del aparato represivo de la provincia."
El secuestro de Aredez y el grupo de operarios, según la reconstrucción de los hechos, fue comandado por el coronel Carlos Néstor Bulacios, jefe del Regimiento de Infantería de Montaña 20 y del Área 323. El operativo contó con camionetas de Ledesma, personal de la policía provincial y efectivos del Ejército. Otra de las tareas de los abogados querellantes apunta a determinar el papel que desempeñaron varios integrantes de las fuerzas de choque, como el mayor Donato Arenas, un comisario de Libertador de apellido Alfaro, y el teniente primero Horacio Domingo Marengo. Este último fue el que ordenó el traslado de los detenidos de Gorriti al aeropuerto El Cadillal, para ser llevados en avión a la Unidad 9 de La Plata. "Fueron golpeados con palos y patadas, les vendaron los ojos, los amenazaron con ser tirados del avión", y en la U9 "fueron objeto de severos castigos por parte del personal penitenciario", quedó asentado en el escrito judicial. 
"A Aredez le ataron las manos y los pies con alambres –relató Rodríguez–, lo golpearon y tenía toda la ropa desgarrada. Cuando entró al penal de Villa Gorriti pesaba 80 kilos, y al salir no llegaba a 60. No tenemos dudas que esas fueron las consecuencias de la tortura."
En la comisaría instalada dentro del Ingenio, Gainza recibió una advertencia: "Es mejor que acá te portes bien porque si no, te reventamos", le dijo el comisario. 
A medida que se acerca el procesamiento de Blaquier, las contradicciones entre los miembros del Ingenio sobre el famoso tema de las camionetas se agudizan. Alberto Lemos, administrador de Ledesma, reconoció que la empresa puso a disposición de la dictadura sus vehículos para los operativos, con la idea de "limpiar el país de indeseables". Pero ahora, la fábrica fogonea la versión de que en la Noche del Apagón "las camionetas habían sido donadas", y "ya no pertenecían a la planta". El abogado afirma que "estamos frente a una maniobra bastante burda, y es evidente que quieren confundir. Dicen que los camiones no eran de ellos, a pesar de que mostraban la identificación. Pero olvidan un detalle: los choferes que manejaban, que también pertenecían a Ledesma. Ahora, lo único que falta es que Blaquier diga que los había despedido, y que en el momento de los secuestros ya no formaban parte de su personal."
Rodríguez lleva adelante la querella contra Blaquier junto a su colega Pablo Pelazzo y a un grupo de letrados que asesoran en la causa, como Juan Manuel Sivila (representante de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación), Ernesto Moreau, Beinusz Szmukler, Antenor Ferreyra y Carlos Slepoy. 
"Si yo tuviera que definir el siguiente paso en el tema Derechos Humanos y Justicia –afirma–, pondría el acento en investigar y llevar a juicio a la pata civil de la dictadura, y no estoy hablando sólo de actores económicos. Los médicos que asistieron a detenidos-desaparecidos e intervinieron en partos clandestinos, y los jueces que acomodaron o taparon procesos en aquella época, son otros ejemplos de ese engranaje represivo. Y no olvidemos los casos de San Nicolás, de Tandil, y de la complicidad de la empresa Loma Negra."
"La indagatoria a Blaquier –sostiene– y la posibilidad de procesarlo, son cosas trascendentes en una provincia donde la impunidad duró décadas enteras. Pero hay que estar atentos, porque el poder empresario vinculado a esa impunidad sigue bien parado. El mensaje mafioso a Antenor fue una advertencia." La semana pasada, Tiempo informó sobre una serie de amenazas sufridas por Ferreyra en su estudio y casa particular, de donde robaron celulares con datos referidos a la causa jujeña y otras en las que interviene el representante de la APDH. En uno de los llamados anónimos, al hijo del abogado le dijeron que su padre estaba secuestrado, y que como prueba recibiría "un dedo". Los apretadores habían hecho inteligencia: sabían que Ferreyra estaba en Mendoza recorriendo cárceles y recibiendo denuncias por torturas a detenidos, y lo dejaron claro en otra de las comunicaciones telefónicas.
"Cada juicio de lesa humanidad es un gran acto pedagógico –explica Rodríguez–, y por eso es tan importante que se multipliquen. Porque ahí vos tenés a las víctimas, a los que sufrieron, que te cuentan todo de primera mano. Es la única forma de dimensionar lo terrible que fue la dictadura. Como decía Jean Paul Sartre, hay una diferencia sustancial entre conocer y comprender. Uno puede conocer aspectos de la represión, los asesinatos, el robo de bebés, pero comprender sólo se logra mirando a las víctimas a los ojos, y escuchándolas."
Y finaliza: "Nunca antes, desde el progresismo, habíamos pensado al Derecho como interpelador del poder, y los tiempos actuales dan esa posibilidad. En Jujuy confluyeron varias cosas para que eso se esté logrando. Por un lado, el trabajo de los organismos de Derechos Humanos y de la gente movilizada, y, por otro, la decisión política de un Estado Nacional que supo canalizar ese esfuerzo."

sábado, 22 de septiembre de 2012

Un testigo reconoció a sus secuestradores en las oficinas del Ingenio Ledesma

Jujuy al día® – El Tribunal Oral Federal de Jujuy escuchó el relato de un testigo y a la vez víctima del terrorismo de Estado durante la dictadura, quien dijo que a dos de sus secuestradores los volvió a encontrar en la oficina de personal del Ingenio Ledesma -donde trabajaba como empleado de abastecimiento-, y uno de ellos, intimidándolo, le hizo ver un arma de fuego que portaba en la cintura.

Ernesto Reinaldo Samán, declaró ayer en la audiencia del juicio por delitos de lesa humanidad, donde están imputados tres ex militares acusados de secuestros, torturas y homicidios durante la dictadura: Orlando Vargas, director del Penal de Jujuy, y los represores Mariano Braga y Eduardo Bulgheroni, ambos de inteligencia del Área 323.

Relató Samán que luego de una semana en la Central de Policía de Jujuy tras haber pasado por la comisaría de Ledesma, secuestrado por “dos hombres de traje negro el 24 de junio de 1976″, y luego de “recobrar la libertad en una semana”, volvió a la fábrica y se presentó.

Por equivocación, relató, entró a la oficina de personal y “ahí estaba el jefe de personal, Peverelli, y me dice qué hace aquí Samán; estaba con los dos hombres que me habían secuestrado de la puerta de la fábrica”.

El 21 de julio de 1976, el día siguiente del comienzo de la Noche del Apagón, operativo de grupos de tareas que duró una semana, acudió a la comisaria seccional 24, y quedó detenido “a cargo de los militares”.

De Ledesma, Samán fue traído a la central policial de Jujuy y por primera vez escucha el nombre del represor Braga, siendo trasladado al Centro Clandestino de Detención de Guerrero, donde lo torturaron junto a otros detenidos de Ledesma y Calilegua.

No sólo escuchó en el lugar llanto de mujeres que eran abusadas sexualmente sino también el de un detenido de apellido Córdoba, del que dijeron “mirá como habla”, y “lo violaron”.

Tras 13 días de torturas lo llevaron al Penal de Gorriti en donde el obispo JoséMiguel Medinaquiso confesarlo, pero se negó porque lo había reconocido en Guerrero. El 7 de octubre del 76 fue llevado a la unidad penal de la Plata donde fue torturado.

Samán de La Plata es trasladado a Sierra Chica, donde fue “rehén, junto con otros detenidos por si le pasaba algo a algún jefe militar”, siendo liberado el 8 de abril de 1978.

A su regreso a Libertador lo convocaron del cuartel RIM 20, donde lo recibió el represor Eduardo Bulgheroni, quien le dijo que no se aflija porque “ya hablamos con Ledesma”, por el trabajo, pero lo invitaba a “colaborar” con la represión haciendo de “informante”.

Desechó el segundo ofrecimiento, volviendo al ingenio, y de personal calificado fue destinado a tareas de limpieza.

En la jornada de hoy también declaró Julio Moisés, actual intendente de Sa nPedro de Jujuy, quien fue detenido el 24 de marzo de 1976 y liberado el 23 de diciembre del mismo año, desde la jefatura de policía, tras haber pasado por el Penal de Gorriti.

Moisés dijo que la cabeza de la represión en Jujuy fue “Bulacios, Jones Tamayo, y que Dios me perdone si no es cierto, el obispo Medina”. Moisés relató que no fue torturado.

Durante su cautiverio fue llevado varias veces ala Policía Federal para ser interrogado, a veces dentro del Penal donde a veces estaba Jones, dando cuenta de la presencia de Vargas, Bulgheroni y el mayor Arenas, por aquel entonces Jefe de la Policía.

“Todos los hombres de las fuerzas armadas de Jujuy estuvieron comprometidos con el terrorismo de Estado”, aseguró, y sobre los sacerdotes que se desempeñaban en la provincia dijo que “eran peores que los militares en ese entonces”.

El jefe comunal relató que el día que los iban a liberar lo trasladaron “desde el Penal a la central, junto con el dirigente sindical Calapeña, Jorge Weis y Petrignani”, y precisó que los dos últimos “quedaron ahí y están desaparecidos” hasta hoy.

domingo, 26 de agosto de 2012

14° Jornada del primer juicio por delitos de Lesa Humanidad

Testigos que abarcaron causas diferentes y uno que enmarco impunidad y horror

Jujuy al día® – “ALGUNOS DE GANA  Y OTROS NO SE POR QUE”, tal vez esta frase defina el testimonio de EMILIO AVALOS, con la que explica las razones de encarcelamiento propias y de sus compañeros circunstanciales.  Puneño,  por razones de trabajo vivia  en Tumbaya donde fue secuestrado por la Policía de la Provincia, golpeado,  finalmente trasladado hasta el Penal de Villa Gorriti  pasando antes por diferentes comisarías.  Su recuerdo es difuso, aunque con certeza menciona haber visto a pobladores de Tumbaya como “Mamani, Ramos, Guerra, Lacsi”. Sabe por comentarios  que Galean también estaba pero él no lo vio. En una “casita” que ubica dentro del Penal, dice haber visto a un hombre vendado, esposado y torturado; no lo conocía. Nunca supo que quiere decir subversivo. Lo liberaron después de “7 u 8” meses. Algunos datos importantes los anoto, serán aportara al Tribunal para contribuir con más detalle a su testimonio.

OLGA NOEMI TELL, (declaró en el contexto de las causas Aredez y Aragón) pudo hablar  de su padre MAXIMO ALBERTO TELL, Secretario General de FOETRA quien junto a su pareja TERESITA SARRICA, todavía permanecen desaparecidos desde el  13 de mayo de 1.977. Marco el comportamiento llamativo del abogado de ENTEL, Dr. Conesa Mones Ruiz quien después de preparar un Habeas Corpus no lo presento por ello en ocasión de reclamárselo, el abogado le dijo que  “Haig (Ernesto) se abatato y lo mato”. La vigilancia que tuvo la familia era tal, que hasta en las misas que oficiaban a nombre de su padre había policía, pero no les estaba permitido publicar en el diario la invitación. A través de las preguntas de la fiscalía, recordó que recibió llamados de un hombre que se daba a conocer como Lescano que la citaba al B° 23 de Agosto donde le entregaría información de su padre. Nunca se animo a concretar el encuentro. Respecto a “Cachirichi” Herrera, supo por  comentarios, que era el ejecutor en el RIM 20. En 1976 fue detenido y el Cnel. Carlos Bulacios le da la libertad y en ese punto recuerda que en una de las  entrevistas con el militar, encontraron a Jefes de ENTEL en su oficina.

El último testimonio  fue ELADIO MERCADO, empleado en la morgue del Hospital. Esto le permitió ser testigo de la desaparición de cadáveres en diferentes escenarios de la ciudad. Una noche en La que personal de Policía de la Provincia fu a su casa” a pedir que colabore a trasladar un cadáver a Yala” por curiosidad compartida con la Monja Superiora, siguieron al furgón azul y apostados a varios metros, observaron como lo enterraban en una fosa. Otro recuerdo fue el del cadáver de una señora con un “abrigo a cuadros con botones marrones lleno de barro como NN”. Fue a la Policía a averiguar su identidad y allí un oficial le marco claramente que “esas cosas no le incumben”.  Después del ’83, se fueron descubriendo algunos rastros del horror, y encontraron el cadáver de esa señora que supo  “era Scurta” (Dominga Álvarez de). Otro de sus recuerdos fueron las” tres zanjas grandes en El Chingo” o “con permiso del Juez, el Director (del Hospital) hacia llevar los cadáveres al Cucho, ya no había mas lugar en el Hospital”. La curiosidad parece una característica de Eladio Mercado. No entendía como ocurrían las hechos ya que se hablaba de guerrilleros “pero esos no eran guerrilleros” concluye.

domingo, 22 de julio de 2012

Testigos aportaron más datos sobre el secuestro de "Pampero" y señalaron al "hombre de la cicatriz"

En la cuarta audiencia del juicio donde se investiga el secuestro, la detención y posterior desaparición del dirigente de la JUP, Julio Rolando Alvarez García se escucharon testimonios que reconstruyeron el episodio y fortalecieron la postura de la querella que señala al ex Tte. Mariano Rafael Braga como responsable del operativo represivo llevado a cabo el 21 de agosto de 1976.
En la primera parte del debate testimoniaron dos hermanos de la víctima, Guillermo y Normando Alvarez García y dos amigo de la familia, Miguel Angel Maidana y Jorge Zalazar, quienes presenciaron el momento en que se ejecutaba el operativo de secuestro. Estos testigos aportaron abundantes detalles y coincidieron en señalar al "hombre de la cicatriz", como uno de los partícipes de la detención de Pampero.
 Posteriormente, brindaron testimonio  dos testigos de la querella, Joaquin Salas, quien fuera Jefe de la Comisaría de ciudad de Nieva y Luis Almeyda  quien se desempeñó como director de Personal del Ejército.

“UNA LUCHA INTERIOR” ENTRE EL OLVIDO Y LA MEMORIA

Guillermo Alvarez García, hermano de Pampero inició su testimonio señalando que desde el secuestro se había debatido entre el olvido y el recuerdo. “Fue una lucha interior” describió, “por una parte quería olvidar todo y olvidar sobre todo el martirio al que imaginaba había sido sometido mi hermano. Pero, por otra parte, quería recordarlo todo para que un día como hoy los responsables pudieran ser castigados”. En el marco de esa tensión “hay cosas que he olvidado, otras que recuerdo como flashes de ese momento traumático, otras que fueron volviendo a la memoria no sé  por qué  extraño mecanismo”.
Recordó el día del secuestro del hermano, cuando una patota vestida de civil irrumpió en la casa familiar de Ciudad de Nieva donde celebraban un cumpleaños. “Era un día de viento norte” dijo y señaló que una vez detenido, su hermano fue ingresado a un vehículo, uno de los varios que estaban apostados en la zona. Los siguió y vió que algunos se perdían en el Regimiento 20.
Señaló que su padre intentó hacer inmediatamente una denuncia en la Comisaria 5ta de Ciudad de Nieva, pero se lo impidieron porque no podía decir quién había detenido a su hijo.
Cuando volvió a su casa, después de haber visto los autos que entraban al RIM 20, el testigo recordó que sus padres -por los rasgos físicos- ya sabían que había sido Braga, por un pariente lo había identificado. Poco después, relató, el abogado Próspero Nieva presenta un habeas corpus por Pampero.
Al tiempo conocieron que su hermano había sido detenido por el Ejército, por instrucciones emanadas desde Tucumán.
Puso de relieve el testigo que su familia y los amigos, siempre recordaron a “un hombre con una cicatriz en la cara” y señaló que su madre “siempre estuvo convencida que fue Braga”.
Dio detalles del sufrimiento y del largo peregrinar de su madre por el Regimiento 20, donde fue sometida a maltratos y largas esperas, y donde además escuchó también el nombre de Braga. Pero además tuvo que soportar “la perorata” de los militares que hablaban de “canallas subversivos”  y calificativos de ese tipo

“ERA BRAGA QUE ANDABA SECUESTRANDO”

El segundo testigo, Normando Alvarez García, también hermano de Pampero, se refirió a las circunstancias del secuestro de Pampero, el 21 de agosto de 1976. Precisó que los efectivos de civil que ingresaron al domicilio  pusieron un revolver en la cabeza a su padre y llevaron a Pampero a una habitación del fondo de la casa donde fue esposado por la espalda.
Recordó que su padre, en la desesperación se comunicó con su tío Ulises Orellana, quien por la descripción que hizo su padre y por la cicatriz en la cara le dijo que ese era “Braga que andaba secuestrando”.
Destacó Alvarez García que su padre, una vez que tuvo los datos de Braga, volvió a la Comisaría para efectuar la denuncia y que al día siguiente de ese episodio Orellana fue detenido. “Se salvó por un oficial de la federal, santiagueño que lo conocía” dijo e interpretó que esa detención fue en represalia por haber aportado los datos de Braga.

UN ASCENSO FRUSTRADO

Tras el retorno de la democracia, en 1998 o 1999, Alvarez García tuvo conocimiento de que el pliego de Braga estaba en consideración del Senado para su ascenso militar. “Yo era diputado nacional, hablé con Leopoldo Moreau y le dije que Baga había participado del secuestro de mi hermano.El ascenso fue impugnado y quedó en stand by” relató.
Mencionó un encuentro posterior con el Dr. Raúl Alfonsín, a quien el General Martín Balza había solicitado que intermediaria por Braga ante la impugnación de su pliego, ya que había sido uno de los pocos militares que lo había acompañado en la “famosa autocrítica”.
“Yo le conté todo a Alfonsín y él me dijo: “no hay nadas más que hablar. Hacé todo lo que tengas que hacer”.

“TODOS ERAN MENOS EL”

Normando Alvarez García se refirió también a encuentros que tuvo con Braga, en el estudio de un abogado de apellido Costa, quien intermedió para concretar esas reuniones, por insistencia del propio Braga.
Recordó el testigo que Braga dijo entonces que no había tenido nada que ver con el suecuestro. “Yo le dije que lo único que quería era saber qué hicieron con mi hermano  y donde estaba, a donde estaba su cuerpo. Mi madre siempre lloraba porque quería saber, para poder ponerle flores” afirmó.
Señaló que tuvo tres encuentros con Braga y que el imputado siempre negó su participación y en cambio incriminó a Jones Tamayo, como la persona que había conducido el operativo y que por entonces era jefe de seguridad de Aeropuertos 2000. “Todos eran (responsbales) menos él”.
Alvarez García recordó a Braga como un hombre con mucha información  “era un agente de inteligencia” e infirió que “en el proceso, no se dedicaba al escritorio” como siempre quiso hacer creer.
“No es creíble, el no era un oficial de escritorio, era un hombre importante” fue categórico Alvarez García y agregó que por eso tuvo el apoyo de Balza y de otros militares como el Cnel .Bulacios o Domingo Bussi, quienes trataron de desvincular a Braga de este caso.
 “Eran conversaciones donde él buscaba una cosa y yo buscaba otra. El lo único que quería era que lo ayudaran a ascender, yo quería información”, dijo Alvarez Garcia.
“Me llama la atención que siendo él uno de los de la autocrítica, en ninguno encuentro se mostró arrepentido, ni hizo alguna autocrítica. Lo único que quería -enfatizó Alvarez García- era que diga que él no había sido para que pudiera ascender”.
En el último encuentro que mantuvo con Braga, relató, “le dije que no lo odiaba, porque el odio estanca y tenemos que seguir viviendo y que lo único que quería era la verdad y ahora la justicia”, agregó el testigo.
Al igual que su hermano, Normando recordó que sus padres estaban seguros que Braga había sido el hombre que comandó el secuestro de su hermano. Y acotó que la detención de su tío Ulises Orellana que es quien señala a Braga, lo confirma.

“UNA HERIDA ABIERTA QUE NO CIERRA”

Finalmente Alvarez García, se refirió al contexto familiar, de fuerte tradición católica. “Fuimos criados, no para aferrarnos a lo material, sino para ser idealistas y solidarios”, dijo y puso de relieve que la desaparición de Pampero es “una herida abierta que no cierra”.
“Lo bueno es que se va a hacer justicia, no venganza” agregó y manifestó –refiriéndose al juicio y al trauma que importa el recuerdo- “esto tiene que servir para que sea un “nunca más para nadie”. Pido solamente justicia, por esa manera animal, (la desaparición) eso no se hace”.

Miguel Maidana
“UN HOMBRE CON UNA CICATRIZ O UNA MANCHA QUE
 APUNTABA A PAMPERO A LA ALTURA DEL ESTOMAGO”

Miguel Angel Maidana, el tercer testigo de la jornada, recordó que el mediodía del 21 de agosto de 1976, cuando llegó a la casa de la familia Alvarez García, un hombre alto de traje le impidió el ingreso y ante su insistencia, abrió su saco y le mostró un arma. “Me quedé en la plaza donde me encontré con otro amigo Jorge Salazar que estaba viendo lo que sucedía. Se abrió la puerta y salió Pampero esposado”.
Vió la escena de la salida de Pampero apresado y conducido por dos personas,  a una distancia no mayor de 10 metros. Detalló que una de las personas que llevaba a Pampero, que estaba sobre el lado izquierdo, tenía una cicatriz o una mancha en la cara y le apuntaba a Pampero con una pistola a la altura del estómago. Ese hombre, “alto, de 170 o 1,75mt, de estado atlético, joven entre 26 y 27 años, de pelo corto”, era quien después Ulises Orellana, ayudaría a identificar como Braga.


OTRO TESTIGO QUE HABLO DE LA CICATRIZ
El cuarto testigo de la jornada del miércoles, Eduardo J Zalazar, validó los dichos por otros anteriores y en algunos tramos con mayores detalles. Por ejemplo , dijo que alcanzó a divisar una “renoleta” con chapa patente “E” (Entre Rios) de donde bajaron 3 hombres, que después de charlar cruzaron por los jardines hacia la vivienda de la calle Libertad . Logró visualizarlos y distinguir la “cicatriz en la cara del lado izquierdo”  a uno de ellos. En una ocasión vio a una de esas personas, apenas el hombre se dio cuenta que lo estaba mirando, salió corriendo.

LA DEFENSA TAMBIEN PRESENTO SUS TESTIGOS

El primer testigo propuesto por la defensa de Braga, Joaquín Salas,  manifestó no entender  por qué lo citaron. En 1.976 se había desempeñado como Jefe de la Comisaria 5ta, correspondiente al Barrio Ciudad de Nieva.
 Aseguró haberse enterado del secuestro de Pampero Alvarez García por comentarios, dijo que no recibió denuncia de la familia y se encargó de aclarar que él se encargaba de los “delitos comunes”, en tanto que otros policías, en contacto con el Ejército, hacían inteligencia.
Dijo que recibió órdenes superiores para que no hiciera nada, ni siquiera de oficio, frente al hecho del secuestro. Detalló también las ocupaciones de lo que denominó “el otro grupo de policía”. “Si hay un secuestro seguro que es el Ejercito” contó que le manifestó el Jefe Regional Silvera.
El último testigo de la jornada fue el Coronel Luis Maria Almeyda,  Director de Personal del Ejército, especialista en Personal y Legajos. La defensa explicó que lo requería a fin de corroborar la autenticidad de  la calificación anual en el Legajo de Mariano Braga, cuyo original obra en depósito del Tribunal de Jujuy desde hace mucho tiempo.
Determinó  que un Oficial de Inteligencia de Batería Comando ( tal la especialización del imputado Braga), debe tener información  del oponente (enemigo), condiciones del terreno, condiciones meteorológicas, etc. Mencionó que respecto a las licencias y algunos otros datos podían o no figurar en el Legajo, que ignoraba cuál era el mecanismo de control del mismo.
Entre los datos que brindó del Legajo, es la pertenencia de Braga al Batallon 601.
Sobre el final, de la jornada, el Tribunal Oral Federal –haciendo lugar a un pedido de la defensa del imputado Orlando Vargas- resolvió que sea evaluado en sus condiciones físicas para autorizar el traslado desde el Hospital San Roque hacia un centro médico privado.
El juicio continuará este jueves, a partir de las 9:00. En la Audiencia se prevé la comparencia de siete testigos.
 
El grupo que marcaba
 
Un ex jefe de la seccional quinta de la policía provincial de Jujuy admitió ayer que durante la última dictadura funcionó en la provincia un grupo de oficiales y personal subalterno que se encargaba de “marcar” ciudadanos y viviendas de presuntos subversivos. Joaquín Sala, testigo por la defensa del militar retirado Mariano Braga, imputado en el juicio por el secuestro de Julio Alvarez García, ocurrido en 1976, señaló que le habían hablado sobre la existencia de un operativo que se realizó en la casa de la familia de Alvarez García, pero cuando se lo dijo a su jefe superior, el comisario Antonio Silvera, éste le manifestó que “no se meta” y que si se trataba de un secuestro era “el Ejército”.

sábado, 21 de julio de 2012

Día de los Derechos Humanos en la provincia de Jujuy

La fecha fue establecida con motivo de recordarse la Noche del Apagón. Aquella noche, en medio de la clandestinidad, secuestraron a cerca de 400 personas, 30 continúan desaparecidas.

El 20 de julio de 1976 se montó un gran operativo en las ciudades de El Talar, Calilegua y Libertador Gral. San Martín, que incluyó cortes de energía eléctrica en todo el territorio.

Aquella noche, en medio de la clandestinidad, secuestraron a cerca de 400 personas, en su mayoría sindicalistas, maestros rurales, obreros y estudiantes. Fueron llevadas al Centro Clandestino de Detención de Guerrero, donde sufrieron torturas, y alrededor de 30 de ellas aun continúan desaparecidas.

Este es un año distinto para los derechos humanos en Jujuy, la apertura y el progreso de las causas judiciales en contra de los responsables de crímenes de lesa humanidad nos permite albergar la esperanza de consolidar un la memoria, la verdad y la justicia como consignas que guíen el proceso hacia una sociedad más digna.  

Por este motivo, la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia hizo llegar su acompañamiento en este día a las víctimas, familiares y ex-presos políticos de la última dictadura militar argentina.

Vargas el penal de Ezeiza ¿?

Vargas al penal de Ezeiza, la jugada menos esperada

Trasladar al ex militar Antonio Vargas a un penal que cuenta con un centro de salud de alta complejidad y puede estar aislado, si bien pudo haber sido una de las medidas más justas que dispuso el Tribunal, dejó disconforme  a las partes que intervienen en el proceso judicial.

Vargas sería llevado este mismo fin de semana a su nuevo destino de detención, razón por la cual el proceso continuará con un acusado menos, que ahora deberá seguir las alternativas del juicio por video conferencia.

Para la querella y la defensa, “la decisión de los magistrados imposibilitaría que el procesado presencie el juicio y rinda cuenta de sus actos en esta ciudad”. A pesar que Vargas estará en un lugar donde existe un centro de salud de alta complejidad, los abogados defensores, no están muy contentos  porque pretendían que vuelva a su casa, en la provincia de Córdoba,  donde cumplía arresto domicilio.

Las organizaciones sociales y de derechos humanos tampoco se mostraron del todo conformes, porque también ellos buscaban que esté en Jujuy durante todo el proceso y reciba condena aquí y no en otro lugar.