Mostrando entradas con la etiqueta desaparicion forzada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desaparicion forzada. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de septiembre de 2018

Juicio represión Mina El Aguilar e Ingenio Ledesma

Testimonios de Fausto Calapeña, Luis Escalante y Mercedes Zalazar. 

Fausto Calapeña contó que fue detenido el 24 de marzo de 1976 en sección Molino. Se desempeñaba como delegado del Sindicato de Obreros de Mina El Aguilar (SOMA). La policía se presentó en su trabajo y le informó que quedaba detenido a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.

Lo llevaron a la comisaría del Aguilar y luego tres gendarmes lo trasladaron a San Salvador de Jujuy, donde tuvo un paso fugaz por el Regimiento 20 y posteriormente quedó alojado en el penal de Gorriti. Allí recibió maltratos y al momento de interrogarlo, le preguntaron si tenía que ver con las brigadas rojas, si militaba en algún partido político, por el Aguilarazo y Avelino Bazán. En la cárcel, le hicieron firmar su despido de la empresa. Señaló a López y Arzuaga, gerentes de la mina, como responsables de confeccionar listas de personas a detener. Al momento de su liberación en septiembre de 1976, le advirtieron que no participara ni siquiera en un club de barrio.

Luis Víctor Escalante fue detenido entre la noche del 20 de julio de 1976,” Noche del Apagón”, luego de terminar su jornada laboral en la empresa Ledesma. Declaró que mientras volvía a su casa, Virgilio Choffi le preguntó qué hacía y a dónde iba, que Cachambe trabajaba para la policía de la provincia y que ambos eran agentes de la comisaría de Calilegua. Esa noche la policía ingresó a su domicilio y lo llevó a la comisaría de Calilegua para luego ser trasladado a Ledesma. Posteriormente pasó por el CCD de Guerrero, la Central y el penal de Gorriti. Lo golpearon brutalmente y le hicieron firmar papeles en blanco. Fue trasladado a La Plata y estuvo en Coordinación Federal. Luego de que le negaran el exilio, Bulgheroni lo fue a ver a ese lugar para decirle que estaba en libertad. Fue liberado el 9 de julio de 1978 a medianoche.

Mercedes Zalazar era militante de la Juventud Peronista, cuando supo que su ex novio, Francisco Gallardo, estaba detenido en Ledesma, se subió a un taxi que la llevó hasta la comisaría 24 de esa localidad porque quería saber de él. Allí, fue detenida ilegalmente por el Crio. Lezcano en mayo de 1975, a quien Mercedes responsabilizó por los tormentos y delitos sexuales cometidos contra su persona. Al día siguiente, la trasladaron a la comisaría 9na. de San Pedro donde permaneció unos días y desde ahí, a la central de policía de San Salvador, donde la identificaron y sacaron fotos. Seguidamente, la transfirieron a la cárcel El Buen Pastor, donde estuvo hasta noviembre de 1975 cuando la llevaron hacia Gorriti. En el penal estuvo sola en una celda del pabellón 4 que fue un lugar que improvisaron para mujeres. La testigo víctima señaló Singh y a Lucero como jefes de seguridad, a Mario Marcelo Gutiérrez, a Gallo y al Alférez Pérez como los que hacían las guardias por turnos en el pabellón. Contó que Singh amenazó a Sara Murad, que Ricardo Ortiz era el nexo entre el RIM 20 y el penal y que el otro hermano, Carlos Ortiz, también estuvo en el lugar. En 1976, la trasladaron en avión hacia Devoto (Buenos Aires) donde continuaron las torturas hasta el año 1979 cuando finalmente recuperó su libertad.  (Fuente: elsubmarinojujuy)

domingo, 23 de agosto de 2015

Los Blaquier judicializan la protesta gremial en el Ingenio Ledesma

Trabajadores del Ingenio Ledesma que cumplieron el jueves la tercera jornada del paro de 72 horas dispuesto por el Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma (SOEAIL-CTA) en el municipio jujeño de Libertador General San Martín, recibieron a intimaciones judiciales, administrativas y una denuncia penal de la empresa del grupo Blaquier.

La denuncia del Grupo Blaquier recayó contra Rafael Vargas, Secretario General del SOEAIL y Secretario Adjunto de la CTA Autónoma de Jujuy, el sindicato que representa a los trabajadores azucareros que cumplieron un paro de 72 horas el martes, miércoles y jueves de la semana pasada en respaldo de reclamos salariales y laborales.

“Me notificaron el martes por la noche de esta nueva denuncia penal, que se suma a la que la empresa me hizo en el 2013″ en represalia por otro paro, confirmó Vargas a Télam.

Consultado sobre declaraciones del administrador del Ledesma, Federico Gatti, en el sentido de que Vargas “está a las puertas de un juicio oral” por estas denuncias penales de la empresa, el titular del SOEAIL respondió: “Yo le preguntaría cómo es que estoy a las puertas de un juicio oral, y el dueño de Ledesma (Carlos Blaquier), que fue imputado por complicidad en el genocidio, sigue libre y sin ir a juicio”.

El dirigente sindical relató además que una asamblea multitudinaria de trabajadores del Ledesma votó el paro de 72 horas por “salarios y condiciones de vida dignas, estabilidad laboral y más tiempo de trabajo para (obreros) temporarios y eventuales”.

Un comunicado de prensa del SOEAIL expresó que los asambleístas “decidieron de manera unánime proseguir con el paro y la permanencia en los accesos de la planta de gas, a pesar de las presiones, algunas operaciones de prensa e intimidaciones que se registraron en la primera jornada de las medidas de fuerza”.

Sobre las maniobras de la empresa para impedir el paro mediante una medida de conciliación obligatoria provincial, Vargas reiteró que “ya se agotaron todas las instancias a nivel nacional, con el Ministerio de Trabajo, tanto la ordinaria de 15 días como la extraordinaria de 5 días más de conciliación obligatoria”.

La última asamblea rechazó además la intimación de una fiscal de apellido Faral para que los huelguistas desalojaran el ingreso a la planta de gas del ingenio, con la amenaza de usar la fuerza si no lo hacían voluntariamente.

“Responsabilizamos por esta situación a la empresa Ledesma y a la fiscal Fara, ya que lo que en realidad necesitamos es una propuesta de parte de la empresa, en lugar de seguir amenazando como siempre lo hace”, subrayó un comunicado del SOEAIL posterior a la asamblea.

Cabe consignar que el miércoles, durante la segunda jornada de paro, se hicieron presentes en Libertador General San Martín Pablo Micheli y Ricardo Peidro, Secretario Geneal y Adjunto de la CTA Autónoma, respectivamente, para respaldar la justa lucha de los trabajadores azucareros de Ledesma.

Convocan a asamblea

Tras cumplirse con éxito el paro de 72 horas, este lunes tendrá lugar una nueva reunión entre representantes de Ledesma S.A.A.I. y los paritarios del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma, en busca de acercar posiciones en cuanto a recomposición salarial y condiciones de trabajo.

Lo que surja de esa reunión se informará en detalle el día siguiente, martes 11 de agosto, en asamblea que se llevará a cabo en la sede del SOEAIL-CTA, sita en Avenida Antártida del Barrio Teodosio López de la ciudad de Libertador, a partir de las 17.30 horas.

Se ha pedido puntualidad y no faltar para que sigan siendo los trabajadores los que tengan la ultima palabra.

* Equipo de Comunicación del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma (SOEAIL-CTA)

lunes, 27 de julio de 2015

Multitudinaria marcha en Jujuy, a 39 años de la Noche de los Apagones

Con el pedido de que Blaquier sea juzgado

Los manifestantes exigieron el inicio del juicio contra el dueño de la empresa Ledesma y su ex administrador Alberto Lemos. Ambos están acusados por su presunta complicidad con el secuestro de más de 400 personas, de las cuales 33 siguen desaparecidas.

“Los crímenes de lesa humanidad del departamento de Ledesma siguen impunes, basta de complicidad del Poder Judicial, Blaquier y Lemos al banquillo.” Bajo este lema marchó ayer una multitud en la localidad jujeña de Libertador General San Martín, a 39 años de la llamada Noche de los Apagones, cuando durante la dictadura cortaron la electricidad y secuestraron a más de 400 personas, de las cuales 33 permanecen desaparecidas. Organizaciones sociales, sindicales, políticas y estudiantiles exigieron el inicio del juicio contra Carlos Pedro Blaquier y Alberto Lemos, ex presidente y ex administrador de la empresa Ledesma, por su presunta complicidad con los crímenes de lesa humanidad cometidos durante aquellas noches.

Con el apoyo de los vehículos de la poderosa empresa del azúcar y el papel, las fuerzas policiales realizaron en 1976 operativos de secuestro también en las localidades de Calilegua y El Talar, y entre los detenidos estuvo el intendente de Libertador Luis Arédez, que también había sido perseguido desde su desempeño como médico para Ledesma, acusado de beneficiar a los obreros recetando “remedios caros”. Inés Peña, presidenta de la Asociación Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos de San Salvador de Jujuy rememoró que las primeras marchas fueron protagonizadas por Olga Márquez de Arédez, al principio con otras Madres y luego en soledad, siempre denunciando en forma directa al poderoso empresario como cómplice del terrorismo de Estado. Peña también destacó a Eulogia Cordero de Garnica, cuyos hijos siguen desaparecidos. “Con el paso de los años la lucha se fue nacionalizando e incorporando familiares y ex presos políticos, se consiguió el acompañamiento de Milagro Sala, líder de la agrupación Tupac Amaru. “La del Apagón fue una noche muy larga para todos nosotros, todavía vivimos las consecuencias económicas del nefasto paso de la dictadura, pero no queremos venganza sino justicia”, dijo Sala.

Hugo Condorí, único sobreviviente de la obra social del sindicato de trabajadores del azúcar, expresó que “la lucha de muchos años da resultado, es importante que se juzgue a los empresarios que fueron cómplices”.

Además de la Tupac y Familiares, encabezaron la marcha Rosa Schonfeld, mamá de Miguel Bru, Dolly Demonti, mamá de Ezequiel Demonti, Miriam Medina, mamá de Sebastián Bordón y Eugenia Vázquez, mamá de Andrea Viera, junto a la Red de Organizaciones Sociales y el Frente Unidos y Organizados por la Soberanía Popular.

También se movilizó la Asociación de Ex Presos Políticos, la Red por la Identidad, América Joven Insurgente y el Ceprodh, en coincidencia con la consigna de “juicio y cárcel al empresario genocida Blaquier”, a la que agregaron el pedido de “apertura de los archivos de Inteligencia”, y la solidaridad con los obreros del Ingenio La Esperanza y los trabajadores de transporte de la Línea 60.

jueves, 14 de noviembre de 2013

19° Audiencia del segundo juicio por delitos de lesa humanidad en Jujuy

Exhibición del registro audiovisual de testimonios del primer juicio de Jujuy a los imputados

Se desarrolló en la sala del Tribunal Oral Federal con la exhibición del registro audiovisual de testimonios del primer juicio cuyos dichos tienes relevancia para las causas del que actualmente se realiza.

Estuvieron presentes en la sala por primera de tiempo completo los imputados penitenciarios Carlos y Ricardo Ortíz, Mario Gutiérrez, Herminio Zárate y el oficial del Ejército César D Díaz. En cambio Antonio Orlando Vargas optó por que se le envíen los videos al Hospital de Ezeiza donde permanece internado.

El Presidente del TOF en ejercicio, Dr. Daniel Morín, inició la audiencia con la presencia además, del fiscal adhoc Pablo Pelazzo y los abogados querellantes Paula Alvares Carreras, María José Castillo y Ariel Ruarte.  No presenciaron los defensores.

Se programaron para hoy los testimonios del ex  sindicalista de Ledesma Luis Ramón Bueno que vio detenido a Luis Aredez, de espaldas y vendado. Supone, ya que nunca nadie le dijo porque fue dos veces detenido, que su actividad sindical molestaba al Ingenio y esa era la  manera de aquietar al sindicalismo. En segundo lugar fue la testimonial del recientemente fallecido Dr. Carlos Cardozo, presidente del Colegio Médico, Secretario de APUAP, pero fundamentalmente comprometido con los problemas sociales de la población. Destacó “el valor y la inocencia de los chicos de Tumbaya” , “los Mineros de Aguilar no han perdido la conciencia de clase ni de raza” y sostuvo el recuerdo de algunos de sus torturadores:  los Ortíz y Vargas. En contrario a lo que en la audiencia 17° había declarado el médico del penal Oscar Bracamonte,  cuando sufrió isquemia cerebral transitoria no tuvo atención ni medicación.

Otra de las testimoniales en la jornada fue la Juan Bosco Meccia, religioso de la orden de La Salle, detenido a fines de 1976 estuvo 15 días en  la policía de la provincia y hasta marzo de 1978 cuando elige el exilio, en el penal de Gorriti. Sus recuerdos tiene presente a muchos de sus compañeros , muchos de ellos desaparecidos como Jorge Weisz, Carlos Patrignani, Reynaldo Aragón, los jóvenes del grupo “Tumbaya”, Armando Tilca, Narciso Santiesteban. Destacó que entre el personal carcelario que más castigaba a los presos estaba “Lacsi, Zárate, Aguaysol y Gutierrez”. Y recordó  que” el “Negro” Vale(fallecido)  mencionó como responsable de tortura y picana al penitenciario Zárate cuando lo trajeron  golpeado”. En el final Juan B Meccia reivindicó su ideales de lucha por los que estuvo detenido y tuvo que irse de su patria.

Finalmente estuvo el testimonio de Eladio Mercado, personal de la morgue del hospital Pablo Soria que trabajó desde 1973 y aseguró que a partir del golpe de Estado, las irregularidades en su sector eran comunes. Cuando llegaba por la mañana se encontraba con cadáveres NN que los traían de tarde o de noche. Habló de traslados de cadáveres al cementerio de Yala en dos ocasiones por parte de la personal de la policía, uno se trataba  de” una mujer que tenía un abrigo a cuadros y botones marrones, lleno de barro supe que era la señora de Scurta”. En El Cucho y en El Chingo se llevaba cadáveres de pacientes “porque se pedía autorización a la Justicia pero llamaba la atención que el trabajo de cavar la zanja de 50 100mts y tirarlos lo hacía la policía”.

Compartir una sala tan pequeña como la del Tribunal Oral Federal con imputados que se negaron estar en las audiencias acogiéndose a los derechos que les corresponde en cumplimento de leyes, era un momento ansiado en razón de querer saber cuáles son sus reacciones frente a la acusación de los testigos o a las dudas y contradicciones de sus colegas. Encontramos cinco detenidos poco demostrativos, por ejemplo  a quién se lo vió muy atento anotando los datos que los favorecían fue a Ricardo Ortíz, su hermano Carlos parecía aburrido. En cambio Herminio Zárate se notaba  preocupado aunque los bostezos acudían a él. César Díaz miraba las pantallas y en un momento con señas a los penitenciarios indicaba que no quería aire acondicionado(al contrario de  los demás presentes). La nota particular la puso Mario Gutierrez que no paró de comer y tomar jugo en lo que duró la audiencia. Permanecieron sentados uno al lado del otro sin esposas ni grilletes.

Por:  Equipo de comunicación. Prensa  -- juiciosdejujuy@gmail.com

jueves, 31 de octubre de 2013

El obispo Medina me apuntó” testimonió Eblogia Cordero de Garnica de 81 años

 El obispo Medina me apuntó” dijo Eblogia, quien estuvo junto a su nieta que tenía 8 meses cuando desapareció su hijo.

Por Mariana Mamani
Fuerte testimonio de una gran luchadora
Una jornada muy fuerte se vivió en una nueva audiencia de este segundo juicio oral y público con testimonios dolorosos de tres expresas políticas Martina Chávez y Ninfa Hokofler que declararon a través de videoconferencia desde el Consulado de Argentina en Francia; y luego Eblogia Cordero de Garnica firme con su pañuelo blanco declaró ante el Tribunal Oral Federal en lo criminal Nº 1 de Jujuy. Momentos muy emocionantes en la sala ya que por video conferencia las tres se saludaron y se reanimaron para buscar la verdad y la justicia con una firme memoria.

Martina Chávez declaró por primera vez, emocionada y por primera vez relataba en castellano el horror del infierno de su detención, ya que fue Francia quien la acogió después del destierro que padeció en 1980 y tuvo que integrarse a otra lengua, otra cultura. “Hablar francés fue sobrevivir de nuevo. Las palabras no son suficientes para describir el horror, el despojo, la soledad”

Martina, secuestrada en 1975 en San Pedro de Jujuy. La llevaron a la seccional de Gendarmería de Ledesma, vendada y atada donde fue humillada, golpeada, torturada fue interrogada por su compromiso político. Ella era alfabetizadora de los zafreros y eso parecía un “delito”.

Luego trasladada al Buen Pastor hasta noviembre y tras un gran operativo bélico llevada a Villa Gorriti.

Relató que vio a Dominga Álvarez, Alicia Ranzoni y Juana Torres llegar al centro clandestino de Villa Gorriti el 1 de junio, muy golpeadas, “estaban torturadas tenían hematomas, muy humilladas”, dijo. Las sacaban a cualquier hora del día y de la noche en comisiones. “Me impresionó que guardaban su dignidad hasta el final. Una celadora les había contado que a las chicas las llevaban al RIM 20 área 323 y al centro clandestino de Guerrero. La última noche antes que se las llevarán, estaban aterrorizadas, esa noche tenían el presentimiento que no volvían. Juana entregó a Artunduaga una medallita y un mensaje a su beba - Laura López- “Si yo no vuelvo es porque deseaba una sociedad justa” dijo Martina ante el tribunal y resaltó que pertenece a una generación diezmada. En varias oportunidades destacó el acuerdo tácito que tenían las detenidas, ante el plan de exterminio de los militares; por ello se daban fuerza, no se quebraban ante tanto maltrato físico, psíquico, aislamiento, requisas violentas, sin atención médica, interrogatorios. Los militares iban de día y de noche al pabellón Singh, Braga, los hermanos Ortíz “yo lo ví varias veces sacarlas a torturar”. También entraba el obispo Miguel Medina que tenía posibilidad de entrar. Los Ortíz amenazaban, requisaban, “eran dueños de nuestras vidas decían que íbamos a salir locas”, afirmó. Describió que las celdas eran una tumba, tapiadas sin noción del día la noche. Salían una vez al baño, tenían un tarro para sus necesidades.

Relató su exilio con mucho dolor, destacó la humanidad que recibió de los franceses. Sostuvo que “no nos destruyeron, los sobrevivientes seguimos denunciando el sistema terrorista argentino. Reivindicamos nuestra lucha por otro mundo posible de solidaridad”.

Calvario de las madres

También testimonió Ninfa Hokofler, detenida en 1975 en San Pedro del hospital Paterson la sacan apuntando la llevan al ingenio La Mendieta, luego a la seccional de San Pedro y al Buen Pastor. En noviembre la llevan a Gorriti. Relató el calvario de las madres para ver a sus hijos pidiendo permiso al coronel Bulacio jefe del Area 323. Después del golpe del 76 llevaron muchas mujeres detenidas, vendadas de Ledesma, Quebrada. La recordó a Eblogia, Hilda Figueroa, Olga Demitropulos, Marina Vilte entre otras. Otro día llegaron las tres chicas Dominga, Juana y Alicia golpeadas y que Ernesto Jaig las sacaba a torturar. Ninfa pidió hablar con el obispo Miguel Medina que le dijo que tuviera paciencia, y también se encontró con Bulacios quien le preguntó si estaba de acuerdo con el gobierno militar y si no lo estaba la enviaría a la Antártida donde están los desaparecidos.

Al finalizar pidió justicia y que entreguen los cuerpos a los familiares.

“Medina me apuntó”

Eblogia Garnica, con mucha entereza a sus 81 años se traslado hasta este juicio para declarar y pedir justicia por sus hijos Domingo y Miguel Angel, desaparecidos. “No quiero que me devuelvan los huesos quiero a mis hijos” dijo destrozada a 37 años de la desaparición.

Eblogia fue detenida en 1976 por la noche junto a su hijo Domingo, y luego su hijo Miguel Angel detenido por Gendarmería. Su esposo había sido detenido el 28 de agosto de 1974 era fundador del Sindicato de Cañeros de Calilegua. Cuando la detiene le ponen un número y le quitan su documento, los llevan a Gendarmería de Ledesma y luego a Guerrero donde estuvo 10 días. Luego a Villa Gorriti, incomunicada, celdas individuales. Relató que estuvo a punto de perder la mano, “un enfermero me tiraba agua con kerosene y en Devoto me terminaron de curar” lastimaduras de ataduras en Guerrero. Al comisario Jaig dijo haberlo visto cuando visitaba a su marido en la cárcel y decían que estaba en Guerrero. También lo vio a Braga en el traslado a Villa Devoto a cargo del operativo. Recordó a Medina “se murió el desgraciado, estaba en Guerrero, no podía levantarme. Tenés que confesarte le dijo, qué hacía su familia y sacó una pistola y me apuntó. Si es ministro de Dios donde están mis hijos”.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Una testigo relató que vio a tres víctimas en su lugar de detención

En una nueva audiencia por el segundo juicio oral y público por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la provincia de Jujuy, declaró Mercedes Susana Zalazar, quien fue apresada en 1975 y pudo ver durante su detención a tres de las víctimas cuyas causas se ventilan en estas audiencias.

Mercedes Susana Zalazar, quien ya había declarado en el primer juicio por delitos de lesa humanidad en Jujuy como testigo de contexto histórico, relató hoy ante el Tribunal Oral Federal en lo Criminal Nº 1 de Jujuy su largo cautiverio en calidad de detenida-desaparecida, que se inició en 1975.

Testimonió que el primero de junio de 1976 vio entrar a la cárcel de Villa Gorriti a Dominga Álvarez de Scurta, Juana Francisca Torres Cabrera y María Alicia del Valle Ranzoni, entre otros detenidos, y que durante los diez días posteriores las mujeres eran sacadas de penal para ser torturadas. "Siempre regresaban muy golpeadas, y estaban amenazadas de muerte", recordó. Contó luego que un día vio cómo un policía se llevaba a las tres mujeres, y nunca las volvió a ver.

 Zalazar dijo que luego, por comentarios de las celadoras, se enteró de que las habían entregado al comisario Ernesto Jaig, que era el enlace entre la fuerza policial jujeña y el ejército argentino que operaba en la provincia.

 Juana Francisca Torres Cabrera y María Alicia del Valle Ranzoni permanecen aún en calidad de desaparecidas, mientras que el cuerpo de Dominga Álvarez de Scurta fue identificado en 1984 en el cementerio de Yala, donde había sido depositado como NN.

 En la época de su detención, Zalazar pertenecía a la Juventud Peronista, lo que era "una molestia" para el comisario Morales, el jefe policial de San Pedro de Jujuy, y para el dirigente político Eusebio Macías.

 Su detención se produjo en 1975 en la ciudad de Libertador Gral. San Martín, cuando fue a preguntar por el paradero de su novio, Francisco Gallardo, que habia sido apresado. En ese momento, el jefe de la seccional policial de esa localidad, de apellido Lescano (actualmente preso), la detuvo. "Me apuntó con un arma y me amenazó, me dijo que si no hablaba, me violaban. Ese hombre cumplió con su palabra”, narró Zalazar.

 Luego fue trasladada junto a su novio, que estaba muy golpeado por los tormentos sufridos, y Juan Giménez, a San Pedro de Jujuy. Más tarde, la llevaron al hogar El Buen Pastor y posteriormente a la cárcel de Villa Gorriti, donde fue alojada en un pabellón junto a Dora Weisz, que tuvo a su hija en cautiverio, Soledad López, Gladys Artunduaga, Ninfa Coffler, Martina Chavéz e Hilda Figueroa.

Relató que cada vez que podía se subía a un banco que había en su celda para ver cómo Dora criaba a su hija 'Poty' en el patio de la cárcel.

Reveló que luego del golpe cívico militar del 24 de marzo de 1976, las celadoras contaron que algunos oficiales del servicio penitenciario habían ido al regimiento militar a ocupar puestos de inteligencia y actuar como nexos entre el penal y el Área 323, que comandaba en el Regimiento de Infantería Mecanizada 20 el coronel Carlos Bulacio. Tres de estos oficiales eran Ricardo Ortiz, su hermano Carlos y Herminio Zárate, tres de los acusados en este proceso.

Finalmente, la mujer relató que en octubre de ese año fueron trasladadas a Villa Devoto en avión, y que durante el vuelo, además de castigarlas físicamente, las amenazaban con tirarlas al vacío.

El segundo testimonio de la jornada fue el del penitenciario Santos Jesús Vásquez, quien calificó a los procesados Ricardo Ortiz, Carlos Ortiz, Herminio Zárate y Mario Gutiérrez como "excelentes compañeros de trabajo”.

Sin embargo, aseguró no recordar los hechos de aquellos tiempos, aunque ante la insistencia del tribunal evocó que el 25 de marzo de 1976 prestaba servicio en la guardia externa del penal, que todos los puestos allí estaban ocupados por soldados y que un oficial de guardia, cuyo apellido olvidó, le había dicho que no podían "tomar contacto con los presos políticos".

Antes de finalizar la audiencia, el fiscal ad hoc Pablo Pelazzo pidió al tribunal la comparecencia de Ninfa Coffler y Martina Chávez, ambas exdetenidas que actualmente viven en Francia y podrían testimoniar por videoconferencia gracias a un acuerdo que existe con el Consulado de ese país.

En este juicio se están ventilando las causas por el secuestro y asesinato de Dominga Álvarez de Scurta, una docente miembro del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) cuyo cuerpo apareció en el cementerio de Yala, y “Giribaldi, Osvaldo Gregorio y otros”. En esta última causa, se investiga la detención y desaparición de, además de Giribaldi, de Jaime Lara Torres, María Alicia del Valle Ranzoni, Juana Francisca Torres Cabrera, Pedro Eduardo Torres Cabrera y Jorge Turk Llapur.

La próxima audiencia será el miércoles venidero, donde testimoniará otro testigo-vícitma del horror y ex miembros del servicio penitenciario, que son convocados por la defensa de los procesados.

Fuente: http://elsubmarinojujuy.com.ar

jueves, 12 de septiembre de 2013

“Vaya organizando su vida porque a su marido no lo volverá a ver”, le dijo el coronel Bulacio.

Dramático testimonio de Elena Mateo de Turk
 
En esta nueva audiencia de debate del segundo juicio de lesa humanidad en Jujuy,  se escucho el dramático y firme testimonio de Elena Mateo de Turk, esposa del desparecido Ernesto Turk Llapur, abogado del foro local que detallo la detención y posterior desaparición.
Tambien el testimonio de un agente penitenciario Alberto Guzmán quien afirmo la intervención de Antonio Vargas en el penal y la presencia de militares y el obispo Medina.
Hoy se reanuda la audiencia a las 9 , en el Colegio de Abogados  se escuchara el testimonio de Claudia Lazzaletta.
 
Búsqueda incansable
 
El 28 de mayo de 1976, esa mañana recibió el mensaje en su estudio que la policía lo buscaba que no dejaron nada y que sí tenía tiempo vaya por la Central.
Ante ese mensaje el abogado buscó a su colega Héctor Tizón y revisaron alguna causa que fuera el motivo de la visita recibida en su estudio. Junto a Tizón fueron a la Central y al ingresar le hizo una seña a su amigo que estaba todo bien.
Ese día después del almuerzo una policía aviso al padre de Elena que su yerno estaba en la Central. La familia se movilizo, y empezaron un camino de mentiras. En la Central le negaron la detención, hasta que un primo Llapur Said hablo con el comisario Ernesto Jaig y le afirma que sí estaba detenido por averiguación de antecedentes. Esa noche lo trasladan a Turk a la comisaria de Villa San Martín donde pudieron llevarle ropa de abrigo y comida.
Al otro día van a Villa San Martin junto a familiares y le informan que Jaig lo traslado a la Central de policía. Jaig les dice que estaba por orden de los tenientes de inteligencia Jones Tamayo y Peigge.
Esa tarde en la central pudieron ver a Turk en el fondo y “estuvimos con él, estaba bien,  angustiado le habían dicho que a mí también me habían detenido”.    
A un primo de la familia le habían dicho que el lunes o martes lo dejaban en libertad a Turk.
Elena le llevo la comida y le avisan que a Turk lo llevaron a dormir a Villa San Martín.
Luego va a la Central y Jaig le informa que “no puede hacer nada lo trasladaron al penal de Gorriti”.
Para visitarlo le informan que debía tener una autorización del Coronel Bulacio.
 
“Mucha gente detenida en el penitenciario”.
 
En el RIM 20 anotaban a los familiares de 3 a 7 de la mañana. La primera vez no la atienden a Elena y al otro día la anotan y le informan que la atenderá el teniente Rafael Braga.
A las 9 la atienden en un pasillo donde estaba Braga y cuando le toco el turno. El represor corrió la mesa- había un charco-  le dijo “un paso adelante”. Hice un paso al costado “quienes es ud. para que yo hable desde un charco”.El militar se enojo, y un soldado le apunto la espalda y la llevo a una oficina. Elena tenía 22 años.
Braga le dijo “esas son las mujeres que me gustan, que no hagan caso”. Elena le solicitó una orden para ver a su marido en el penal. Le dijo que llamaría para que la dejen pasar y que llevara su hija y todo lo que quiera, sin darle un papel.
Al llegar al penal no la dejan pasar a pesar de nombrar que tenía orden de Bulacio y Braga. “Había llevado fotos de mi hija, ropa” le recibieron y le trajeron un nota de Turk donde decía que estaba bien, que quería hacer un poder para que sigan los juicios. A los días debía recibir la ropa sucia, pero le informan que por orden del Ejército no podían pasar o recibir nada.
Un día, permaneció en el penal para que la atiendan y a las 23 no la llamaban y un soldado se apiado y le aviso que “fueron sacados por orden Jaig y Díaz en comisión y le sugiere que fuera al RIM 20.
 
“Vaya organizando su vida por que a su marido no lo volverá a ver”
 
Elena a las 3 de la mañana pide hablar con Bulacio para saber de su marido. “A pesar que no hablo con mujeres de terroristas que quiere saber? “ y le aconsejo que “vaya organizando su vida por que a su marido no lo volverá a ver”. La jóven irritada intenta arrojarle un cenicero.  El represor llamo a soldados y la sacaron a punta de fusil.
Junto a la familia empezaron a presentar una serie de habeas Corpus sin respuesta. Pidió entrevistarse con Jones Tamayo, Peigge y Jaig pero no la atendieron.
Pasaron junio y julio y recibieron la noticia de un enfrentamiento que habían asesinado a personas jóvenes que una de esas podía ser Turk. Parientes hablaron con médicos del hospital Soria y una versión fue que eran cuatro cuerpos, pero que dejaron tres cuerpos y uno retiro el ejército.
Bulacio contesto un habeas corpus donde dice que Turk había sido traslado el 6 de julio al área 322 Salta.
Viajaron a Salta con una cuñada y las atiende el Capitán Zenarrusa que conocía a Turk, era un jujeño que trabajaba en Salta y le dice “Acá nunca fue trasladado”. Este militar le avisa que viajaba al otro día a Jujuy que las esperaba en la Central para aclarar la situación. Esa tarde la atiende Arenas jefe de policía y le sugiere que hable con Bulacios. “Yo de detenidos políticos no se nada”.
En el regimiento no la atienden y le dicen que vuelva a hablar con Arenas. Este la recibe y en su escritorio tenía una arma “lamentó comunicarle que su marido murió en el enfrentamiento. Se evadieron de Córdoba y fue encontrado en el Ticuho, Tucumán”. Ante el dicho Elena hizo el amague de tomar el arma y lo amenazo. La echaron.
Viajan a Tucumán y logran hablar con el juez Landa quien le informa que sí hubo un enfrentamiento el 7 de julio y entre las víctimas no estaba el apellido Turk. Fueron al regimiento y un primo reconoció los cuerpos asesinados pero Turk no era.
Siguieron presentando habeas corpus, nadie la recibió .
Elena continuaba yendo a la cárcel, entre esas visitas sin novedades, un soldado le dice “averigüe en la Federal, su marido no volvió más“.
Recordó que a fines del 76 en un brindis de fin de año el comisario Morales lamento que “en su gestión haya sucedido lo de Turk”. Elena destacó que una versión decía que a turk lo llevo el ejército a la federal a mediados de junio del 76 muy golpeado. En esta dependencia había una sótano y al bajar se desnuco y murió. Después el ejército se entero y saco el cuerpo”, no se nada son versiones dijo Elena.
De ahí en más nada hasta el día de hoy.
Ante las preguntas del fiscal Snopek  si en la búsqueda vio a Bulgheroni dijo que si lo fue a ver y que estaba Bernal Soto que reemplazaba a Bulacios quine le dijo que “no se preocupara que  le darían una constancia en trámite de defunción”.
También recordó la malicia de los militares que el 30 de diciembre la llamaron a las 23 para mostrarle el expediente de su marido con la foto que le sacaron en cautiverio y le dijeron “no la citamos antes porque su hija hoy cumple un año y seguro estaba de fiesta”.

martes, 10 de septiembre de 2013

"Que la amnesia nunca nos bese la boca, que nunca nos bese...."

Por Lucho Soria, editor agencia de noticias DDHH.

A diez años de la nulidad de las leyes de obediencia debida y punto final se desarrolla el segundo juicio en una sala del Colegio de Abogados de la capital. En el mismo ámbito donde el jueves 9 de marzo del año pasado el fiscal general Jorge Auat, junto a Lisandro Pellegrini, denunciaron la complicidad del juez Olivera Pastor y de otros miembros del Poder Judicial de esa provincia.

Es que las palabras, lágrimas y silencios de Claudia Scurta y Mario López, estremecieron a los presentes en la sala, quienes las acompañaron con emotivos aplausos y después interminables, postergados abrazos de reencuentros.

Claudia reveló su detención cuando tenía apenas 15 años junto a su madre Dominga Álvarez de Scurta, militante del PRT. Una narración que arranco mas de una lagrima a los presentes, inclusive a la presidenta del Tribunal Fátima López Ruiz.

Un escenario que registra en la sala la presencia de familiares de las victimas que se aborda en este juicio, militantes de los organismos de derechos humanos, sociales, políticos de esa provincia y de Salta y afuera la alegría bullanguera tupakera.

De un lado se ubican Maria José, Paula, Ariel, Juan Manuel, Pablo, Francisco, Hernán, Liliana, quienes cuando el terrorismo de Estado desataba su furia genocida desde y antes del 24 de marzo de 1976, jamás se imaginaron que por los cursos de acción de la historia les tocaría ser los abogados y fiscales, de quienes fueron fusilados, torturados, desaparecidos en aquellos bellos y trágicos años de los setenta.

Al frente de ellos los defensores privados y oficiales de los imputados, quienes optaron por esconderse en una sala contigua, para tapar sus oídos de los testimonios que lo acusan y de las imágenes de sus victimas portadas por sus familiares y compañeros de militancia. Depositan su confianza política en sus defensores para que atenúen sus futuras condenas. Un grupo de tarea de defensores, incluido el oficial, si el oficial, de cuestionar la legitimidad del fiscal ad hoc Pablo Pelazzo.

Roxana Giribaldi, hija de Osvaldo Giribaldi, empleado de Ledesma, dijo que, al hacerse justicia, “paralelamente se reconstruye la verdad y se reorganiza la identidad, perdida por el silencio, perdida por el silencio de la sociedad. Creo que se pierde el miedo a la militancia, es una vuelta a la esperanza”. Roxana tenia una particular alegría después de conversar con quienes habían compartido la cárcel ( salió en libertad el 25 de mayo del 73) y militancia con su padre y ahora estaban juntos en el juicio por su papá, como dijo.

Las palabras de Claudia y Mario, hicieron suyas las pronunciadas por el poeta de mexicano Roberto Bolaño en 1975: “Que la amnesia nunca nos bese la boca, que nunca nos bese. Soñábamos con utopías y nos despertamos gritando”.

viernes, 14 de junio de 2013

Dos directivos de Mina El Aguilar, procesados por delitos de lesa humanidad

Luis Arzuaga y Telésforo Zurita están acusados de ser partícipes secundarios del delito de privación ilegítima de la libertad de ex mineros

El juez Fernando Luis Poviña, a cargo del Juzgado Federal Nº 2 de Jujuy, dictó el procesamiento a dos ex jerárquicos de lo que fue la compañía Mina El Aguilar, Luis Arzuaga (ex administrador) y Telésforo Zurita (ex encargado en Tres Cruces) durante la última dictadura cívico-militar, por su supuesta participación en crímenes de lesa humanidad. El magistrado los consideró responsables como partícipes secundarios de delitos de lesa humanidad cometidos en perjuicio de obreros mineros de dicha empresa y vinculados al gremio, durante el año 1976.

Los procesados mantendrán libertad provisional, bajo las condiciones impuestas, teniendo prohibido salir del país.También le trabaron embargos a Arzuaga sobre bienes de su propiedad por un millón de pesos a fin de garantizar eventuales penas pecuniarias, indemnizaciones civiles y costas procesales. En tanto que a Zurita, el embargo es por 50 mil pesos, también sobre bienes de su propiedad.

Arzuaga es considerado responsable del delito de privación ilegítima de la libertad agravada (27 hechos), cometido en perjuicio de Bazán, Bejarano, Cárdenas, Cari, Colmenares, Díaz,Guzmán, Paredes. También de Quispe, Rodríguez,Rodríguez, Rozo, Sosa, Subelza, Valeriano, Zapana y Romitti. La lista continúa con Aramayo, Farfán, Calapeña, Aguilar, Espinoza, González, Mendoza, Quiroga, Troncoso y Ovalle.

La acusación sobre Zurita es por un hecho cometido en perjuicio de Troncoso, en calidad de partícipe secundario.El juez declaró la falta de mérito para procesar, por lo que sobreseyó a Eduardo López con relación a los hechos por los que fuera indagado, y oportunamente imputado, sin perjuicio de continuar la investigación según su estado.

Los trabajadores mineros fueron detenidos por fuerzas conjuntas del Ejército, Gendarmería y policías, trasladados algunos al Escuadrón 21 de La Quiaca, comisarías de la Quebrada de Humahuaca, al RIM 20 y a la Jefatura de la Policía provincial y Delegación de la Federal, tras lo cual fueron llevados a la Unidad Penitencia 1 de Jujuy, que funcionó como centro clandestino de detención donde padecieron torturas y tormentos. La mayoría de los mineros declararon en el primer juicio de lesa humanidad que condenó a los represores Rafael Braga, Eduardo Bulgheroni y al ex interventor de la Unidad Penitenciaria, Antonio Vargas ( Mariana Mamani)

Fuente: El Tribuno

jueves, 28 de febrero de 2013

El nuevo jefe de la Policía Federal en Jujuy estuvo vinculado a un caso de fuga de un represor de la última dictadura militar

El nuevo jefe de la Policía Federal en Jujuy ( Marcelo Voros) estuvo vinculado a un caso de fuga del represor Julian "Laucha" Corres, Bahia Blanca
(La Voz de Jujuy)
 
 Se trata del comisario Marcelo Alejandro Voros recientemente asumido como Jefe de la Policía Federal delegación Jujuy. Justamente, Voros fue recibido la semana pasada por el gobernador Eduardo Alfredo Fellner en su propio despacho gubernamental.
 
El nuevo jefe de la Policía Federal en Jujuy tuvo en 2008 una causa por la presunta participación en la fuga del represor Julián "laucha" Corres, quien murió en 2011 -sin condena- en el Hospital Militar de la Capital Federal, en tiempos que debía ser juzgado en el marco de los delitos de lesa humanidad cometidos en el Comando V Cuerpo del Ejército de Bahía Blanca.

Casualmente en la ciudad bahiense, el actual jefe de la Policía Federal en Jujuy, Marcelo Alejandro Voros, fue uno de los imputados en un extraño caso donde "laucha" Corres se fugó. Es decir, el represor se "escapó" de la Delegación Bahía Blanca de la Policía Federal Argentina, donde Voros era subjefe de esa fuerza.
El "laucha" Corres, quien ocupó el cargo de teniente coronel, estaba acusado de haber secuestrado y aplicado tormentos en el centro clandestino conocido como “La Escuelita” y que funcionaba en el Comando del V Cuerpo del Ejército de Bahía Blanca.

A mediados de 2008, Corres se fugó frente a la narices de la Policía Federal bahiense, pero fue recapturado el 18 de agosto de 2008, y desde allí hasta su muerte -de manera impune- cumplió prisión preventiva en el Complejo Penitenciario Federal 2 de Marcos Paz y hasta tuvo prisión domiciliaria por enfermedad.

Sobre el caso

En julio de 2008, el exteniente coronel Julián "laucha" Corres, acusado de delitos de lesa humanidad, logró escaparse de la delegación de la Policía Federal de Bahía Blanca en donde iba a ser juzgado.

Corres integró una de las divisiones de inteligencia del Comando V Cuerpo del Ejército desde 1975, participó de operativos “antisubversivos” y trabajó en el centro clandestino de detención “La Escuelita”.

Como él, otros ex militares que actuaron en la zona, se encontraban detenidos en la misma delegación a la espera del juicio.
En el caso de "laucha" Corres esto no parecía una maniobra posible sino bajo la protección y logística lograda desde afuera con la participación de oficiales de la propia Fuerza bahiense.

Esta fue la hipótesis del juez federal Eduardo Tentoni que ordenó la detención de dos jefes de dicha delegación. Se trataba del comisario Gustavo Ariel Scelsi y del entonces subcomisario Marcelo Alejandro Voros. Ambos fueron apuntados como presuntos cómplices de la fuga y pasados a disponibilidad.

Incluso la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, se entrevistó con Scelsi y con Voros en plena etapa de pruebas en el juicio por la fuga de Corres. Eran esos tiempos donde Garré pedía limpiar todo vestigio de gente que haya participado en las peores prácticas enquistadas en la fuerza, sea en la dictadura o en democracia.

Las declaraciones del juicio

De las declaraciones de testigos en el juicio por la fuga de Corres en 2008, se conoció que Scelsi como Voros mantenían un vínculo cercano con Julián "laucha" Corres y otros ex represores.

El matutino Página 12, en 2008, relató parte de las declaraciones de testigos. De esto surgió que “dos de sus subordinados describieron que ambos jefes policiales, pero sobre todo Voros, mantenían una relación que oscilaba entre la admiración y la pleitesía con los represores".

"Los privilegios incluían amenas charlas de café en sus despachos y constantes visitas de militares en una sala especialmente acondicionada, en un sector inaccesible para presos comunes”, relataron los testigos.
 
La situación de Marcelo Voros

En ese juicio intervino como fiscal general, Hugo Omar Cañón -hoy presidente de la Comisión Provincial por la Memoria (Bs As)-, quien aseguró que Voros atendía "particularmente” a Miguel Angel García Moreno, ex militar actualmente prófugo.
En ese proceso judicial, la Cámara Federal de Apelaciones de Bahía Blanca rechazó el procesamiento de Gustavo Scelsi -por estar ausente al momento de la fuga- y "edulcoró" la responsabilidad de Voros, tipificando el delito como “coautor de causación culposa de evasión”, una vez probada su responsabilidad por dejar abierta la celda en donde se hospedaba el "laucha" Corres bajo la custodia del cabo Pablo Carbajal.
A todo esto, la justicia fijó la suma de 150 mil pesos en concepto de "responsabilidad civil" a Voros, ya que la pena establecida por el Código Civil en ese caso es una multa.

Luego de este proceso que tuvo una sentencia, Voros se recicló en la fuerza policial y hoy se encuentra en Jujuy con el grado de comisario a cargo de la delegación de la Policía Federal.
Esto fue rechazado rotundamente por el fiscal general Hugo Cañón, quien aseveró que "el mecanismo policial siempre es el mismo, en un primer momento siempre se pasa a disponibilidad, pero después, en función de lo que ocurra en la causa judicial, lo vuelven a reincorporar a la fuerza".

"Lo que nosotros sostenemos desde la Comisión Provincial de la Memoria es una persona que haya participado en una causa como esta no puede tener un cargo de responsabilidad”, afirmó Cañón.

“La ministra (Nilda) Garré, cuando estuvo al frente del Ministerio de Defensa conoció muy bien este tema, así que no debe estar informada de esto”, concluyó Cañón.
Por último, desde medios nacionales llamó profundamente la atención que con la historia de Marcelo Alejandro Voros, haya sido fotografiado como flamante jefe policial junto al gobernador jujeño Eduardo Fellner. "Como si fuera el premio a una trayectoria intachable, es decir que Marcelo Alejandro Voros discute las políticas de seguridad en su nuevo despacho de la Policía Federal jujeña como si nada hubiera pasado", fueron las primeras críticas. Mientras otros aún se interrogan: ¿Cómo pudo volver a reubicarse Voros?", en los tiempos delicados en donde se lleva a cabo el histórico primer juicio por Delitos de Lesa Humanidad en la provincia de Jujuy. 

viernes, 16 de noviembre de 2012

Blaquier: cómplice en primer grado

El procesamiento de Blaquier también “es un giro sustancial en la Justicia”

Así lo aseguró el fiscal general, Jorge Auat, para quien esa medida judicial “abona nuestro reclamo” ante el Consejo de la Magistratura contra el anterior magistrado de la causa, Carlos Olivera Pastor, quien “entorpecía el avance de los juicios" en Jujuy. Por su parte, el fiscal de la causa Pablo Pelazzo, afirmó que la decisión "marca una línea muy importante en cuanto a la responsabilidad de civiles" en el terrorismo de Estado, y la titular de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos de Jujuy, Inés Peña, opinó que, a partir de ahora, "la Justicia sabrá determinar la responsabilidad", tanto de Pedro Blaquier como de su exgerente administrativo Alberto Lemos.

Auat, también titular de la Unidad de Coordinación y Seguimiento de Causas por Violaciones a los Derechos Humanos durante el terrorismo de Estado, recordó los reclamos efectuados tanto al Consejo de la Magistratura como a la Corte Suprema que determinaron la renuncia de Olivera Pastor y la designación de Fernando Poviña. "Más allá de los trámites y de lo que significa una causa intrínsecamente, lo que queda expuesto es la anomalía de un sistema que era necesario visibilizarlo y que desde esta Unidad exhortamos para que los funcionarios judiciales actúen con celeridad en estas causas que luchan contra la impunidad biológica", señaló.

Es que Poviña fue quien dictó el procesamiento del empresario dueño del ingenio Ledesma por los delitos de "privación ilegítima de la libertad, torturas, homicidio y violación de domicilio" como parte de los operativos de las fuerzas represivas. Además dictó un embargo por 11 millones de pesos para Blaquier, mientras que en el caso de Lemos el embargo alcanza a 5 millones y medio de pesos.

El fiscal Pelazzo también elogió la decisión, consideró "muy importante que se haya evaluado que existen pruebas fuertes en relación a la comisión de esos delitos" e interpretó que "el procesamiento de ambos implica que se confirman los elementos presentados en la causa".

Por su parte, Inés Peña, de Madres de Jujuy, destacó que los procesamientos fueron producto de resultado de "medidas de carácter técnico, abogados, como de la lucha política en defensa de los principios como memoria, verdad y justicia por los derechos humanos".

"El juez Fernando Poviña ha comprendido el reclamo de familiares y la Noche del Apagón no es un mito, sino un hecho trágico, una tragedia social", opinó la mujer, quien remarcó que desde la organización que representa "no queremos venganza, tampoco nos alegramos, lo tomamos con responsabilidad".

Señaló además que Blaquier y Lemos "tendrán la garantía de defenderse" y nosotros vamos a "continuar nuestra lucha hasta llegar a la verdad por otros hechos también".

jueves, 15 de noviembre de 2012

Blaquier, procesado por los secuestros en Jujuy

Complicidad civil con la dictadura

El dueño del ingenio Ledesma está imputado por su participación en la privación ilegal de la libertad de 29 personas durante la dictadura. El procesamiento alcanza también al ex administrador general de la empresa, Alberto Lemos, como partícipe secundario. Incluye la causa por la desaparición del ex jefe comunal de Libertador San Martín, Luis Arédez, y 26 secuestros durante la llamada "Noche del Apagón".

El juez Federal N° 2 de Jujuy, Fernando Luis Poviña, dictó el procesamiento de Carlos Pedro Blaquier, acusado como partícipe primario por el delito de privación ilegítima de la libertad en 29 casos, ocurridos durante el último gobierno militar.

En las mismas investigaciones también resultó procesado Alberto Lemos, a quien se le imputaron los mismos delitos pero en calidad de partícipe secundario. Blaquier fue embargado por 11 millones de pesos y Lemos por 5 millones y medio. Ambos mantendrán la libertad provisional, pero no podrán salir del país.

El fiscal ad hoc, Pablo Pelazzo, informó que ambos fueron procesados por 26 hechos en la causa Luis Burgos y 3 en la causa Luis Arédez, ex jefe comunal de Libertador San Martín.

La llamada “causa Arédez” tiene cinco víctimas, secuestradas de sus casas la madrugada del 24 de marzo de 1976 por personal del ejército y de la policía. Eran Luis Arédez, Ramón Luis Bueno, Antonio Fillio y Omar Claudio Gainza. La quinta fue Carlos Alberto Melían, que no estaba en su casa, pero lo secuestraron finalmente el 9 de abril. En los operativos se usaron “vehículos de la empresa Ledesma SAAI, en los que también se trasladó a los nombrados”, dice la presentación de la fiscalía. Las víctimas estuvieron en el penal de Villa Gorriti, que desde el golpe funcionó con lógica de centro clandestino. Recibieron torturas, les derramaron agua caliente sobre el cuerpo y latigazos en las zonas íntimas en el trayecto a los baños. El 7 de octubre de 1976 los llevaron a la Unidad 9 de La Plata.

Todos fueron liberados en distintos momentos, pero a Arédez lo volvieron a secuestrar. Lo soltaron el 5 de marzo de 1977 y lo secuestraron de nuevo el 13 de mayo de ese año, en la Ruta 34, cuando volvía del Hospital Escolástico Zegada de Fraile Pintado. Según la causa, Arédez fue interceptado por otro vehículo y desde entonces permanece desaparecido.

La otra causa incluye a treinta víctimas de la Noche del Apagón. Los secuestros se produjeron entre el 20 y el 23 de julio de 1976 en Ledesma, y seis personas permanecen desaparecidas. Son Tomás Córdoba, los hermanos Miguel Angel y Horacio Garnica, Jhonny Vargas Orozco, Salvador Cruz y Román Patricio Rivero.


 Según la resolución, la investigación no está cerrada, sino que debe continuar sobre el resto de las acusaciones realizadas por el fiscal Pablo Pelazzo y las querellas. Están pendientes la imputación por tormentos y homicidios y el pedido de detención.

Hasta ahora, las resoluciones en las causas por delitos de lesa humanidad hicieron hincapié en la persecución política e ideológica de la última dictadura, explican desde el juzgado. Esta resolución intenta modificar conceptualmente la forma de concebir la confluencia de intereses entre el sector empresario y los militares. Ese es el corazón del escrito. Luego analiza la contribución de Ledesma, marcada especialmente por el aporte de vehículos para trasladar a los detenidos en forma ilegal en el contexto de dos expedientes: 1) la llamada “causa Arédez” y 2) la causa conocida por “la Noche del Apagón”.

1) En la causa Arédez, los procesaron por tres de las cinco víctimas. Fueron detenidas el 24 de marzo, las llevaron a la cárcel de Villa Gorritti, luego a la Unidad 9 de La Plata y las dejaron en libertad. Todos eran dirigentes sindicales conocidos y quedó demostrado que con tres de ellos usaron las camionetas de la empresa para los traslados. Todos fueron individualizados, detenidos de forma aislada, y en general en sus domicilios.

2) El otro expediente son las víctimas de las noches de apagones del 20 al 27 de julio de 1976. Aunque no son todas las víctimas, el procesamiento probó la complicidad de los empresarios en 26 traslados. Así como las otras estaban “invididualizadas”, estos secuestros fueron colectivos. “Las detenciones fueron masivas y, en ese caso, donde para poder hacer todo eso la policía provincial contaba con poco parque automotor, necesitaban más vehículos, porque eran muchas las personas que se iban a detener”, explica una fuente de la causa. “Ellos no eran los ‘referentes’ sindicales sino los que quedaban ‘por las dudas’: tenían algún tipo de vínculos con la empresa o familiares, no eran las personas individualizadas como parte de la lucha sindical”.

El aporte “doloso” quedó fundado en las pruebas que demuestran la persecución que ejerció Ledesma sobre los trabajadores. Entre ellas está el material que recogió el juzgado en los allanamientos, como los legajos con indicaciones de filiación política y biográfica de los delegados y obreros. Y los informes que demuestran que iban siguiendo el recorrido interno de los detenidos. El caso de Arédez es especialmente representativo porque todas las pruebas indican que su persecución se fundó en el importantísimo rol que tuvo a nivel sindical la reivindicación de derechos sociales y la decisión de cobrarle impuestos a la empresa, como lo dijo una y otra vez su mujer, Olga Arédez, hasta su muerte, una figura que también es destacada en el procesamiento. Blaquier y Lemos hasta ahora fueron procesados por su primer secuestro, todavía queda pendiente el segundo y su desaparición.

El aporte de los vehículos se sostiene en innumerables testimonios, pero además en documentos que permitieron consolidar la prueba: el libro de novedades del destacamento de Orán que marca el ingreso de camiones de Ledesma el día del golpe y, entre otros, un convenio hallado la semana pasada entre el jefe de Gendarmería de la zona y la empresa Ledesma para la provisión del camiones. El jefe de Gendarmería en ese momento era Antonio Domingo Bussi, el convenio es posterior a los hechos, pero para el juzgado vino a blanquear la situación de hecho.

sábado, 13 de octubre de 2012

Los vínculos del terror con Ledesma


Testimonio de Hugo Vondori, ex titular de la Obra Social Azucarera, víctima de la dictadura

Durante cinco horas, Condorí explicó al tribunal de Jujuy que el ingenio, propiedad de Pedro Blaquier, “era considerado como una empresa de interés nacional” por la dictadura. Contó cómo los gerentes intentaron extorsionar a sindicalistas para que se fueran.

Por Adriana Meyer
“Ledesma era considerada (por el gobierno militar) como una empresa de interés nacional”, fue una de las frases con las que Hugo Condorí, ex sindicalista sobreviviente de la dictadura, resumió el fuerte vínculo entre el ingenio de los Blaquier y el terrorismo de Estado. A pesar de haber sufrido sucesivas amenazas e intimidaciones, el testigo prestó una extensa y detallada declaración en el primer juicio oral por delitos de lesa humanidad cometidos en Jujuy, antes y después del golpe de 1976.

Condorí, ex presidente de la obra social del Sindicato Azucarero de Ledesma, respondió durante cinco horas las preguntas del Tribunal Oral Federal de Jujuy, y afirmó que “era terrible la vinculación del Estado con la empresa” Ledesma. Dijo que el propio brigadier Teodoro Alvarez, ante una pregunta que le hizo el ex comandante de la Fuerza Aérea y encargado de seguridad de la empresa, le respondió que Ledesma es “una empresa de interés nacional”.

En cuanto a las víctimas cuyos casos están siendo juzgados, el testigo recordó que la desaparición de Jorge Weiss y Carlos Ernesto Patrignani ocurrió cuando fueron sacados del penal de Barrio Gorriti de Jujuy y “no volvieron”. Sostuvo que uno de los gerentes de Ledesma, el fallecido Mario Paz, le ofreció un “portafolio lleno de dinero” a Weiss para que se fuera de Libertador San Martín y dejara de trabajar en la empresa. Lo mismo le pasó a él, pero ambos se negaron a aceptarlo. Luego explicó que a Weiss el propio gremio lo dejó sin cobertura porque ya había sido intervenido.

Tal como había indicado en su testimonio durante la instrucción del caso, Condorí relacionó la desaparición de Luis Arédez, ex intendente de Libertador General San Martín, con sus exigencias a la empresa Ledesma para mejorar el cuidado de la salud de los trabajadores y con haber logrado cobrarle impuestos a esa firma, al menos durante el breve período de su mandato.

Sobre sus propios padecimientos, contó que la primera detención que sufrió se produjo a fines de 1972, por parte del grupo encabezado por “el Astiz Jujeño”, un policía federal ahora detenido que identificó como el “El gaucho” Martín, en la calle Belgrano, entre Otero y Sarmiento. En cuanto a la segunda detención, dijo que fue en abril de 1975, durante el gobierno de María Estela Martínez de Perón, cuando presidía una comisión de huelga del ingenio. En esa oportunidad fue llevado al penal de Gorriti, y mencionó al oficial Américo Lezcano, como quien lo detuvo, hasta que logró luego una libertad limitada. Y sobre los imputados del juicio –Rafael Braga, José Bulgheroni y Antonio Vargas– apuntó que no los conoció, pero sabía que formaban parte de la cadena de mandos del área 323, cuyo jefe era el coronel Néstor Bulacios.

“La información que aporta Condorí y el contexto histórico de su relato ubica claramente que los motivos de los secuestros de Arédez y las demás víctimas tuvieron su origen en el enfrentamiento que tenían con la empresa Ledesma”, dijo a Página/12 el fiscal ad hoc Pablo Pelazzo. Y precisó que pedirá al tribunal copia para agregar este testimonio a la causa en la que está siendo investigada la presunta participación de Carlos Pedro Blaquier y otros empleados jerárquicos del ingenio en la denominada Noche del Apagón y otros delitos de lesa humanidad ocurridos en Ledesma durante la dictadura.

“Hemos vivido una jornada muy intensa, Hugo Condorí hizo una denuncia contundente de todos los vejámenes y violencias a los que fueron sometidos los trabajadores azucareros, y detalló cuál fue el papel del ingenio Ledesma y toda su complicidad en la política represiva de la dictadura”, dijo desde Jujuy el diputado nacional Juan Carlos Junio, del Frente Nuevo Encuentro que integra el ex gremialista, tras acompañarlo ante la Justicia. Junio hizo referencia a los ataques que sufrió el testigo y su familia, uno de ellos a pocas horas de haber dado una entrevista a este diario. “Como sabían que su testimonio era trascendente quisieron doblegarlo a través del miedo, intentaron secuestrar a uno de sus nietos, amenazaron a una de sus hijas y sufrió otras agresiones directas, pero no lo quebraron y su declaración fue un acto de conciencia y valentía”, expresó.

domingo, 7 de octubre de 2012

"Las últimas pruebas justifican que Blaquier sea procesado ya"


Oscar Rodríguez, abogado de la familia Aredez, explica que el empresario no sólo apoyó a la dictadura, sino que tuvo un papel clave en la represión provincial.

Por Daniel Enzetti

Oscar Rodríguez, abogado de la familia Aredez y representante de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) a nivel nacional, solicitará esta semana ampliar la denuncia contra Antonio Orlando Vargas, jefe del penal jujeño de Villa Gorriti donde permaneció secuestrado el ex intendente de Libertador San Martín, Luis Aredez, en 1976. En este proceso, el represor figura como imputado por "privación ilegítima de la libertad calificada", un cargo que Rodríguez definió de "ridículo, si tenemos en cuenta la información de mayor gravedad que incorporaron los últimos testimonios". 

Vargas tiene hoy 70 años, sus camaradas siempre lo llamaron "Tono", y se retiró de las Fuerzas Armadas con el grado de mayor. En los años de plomo fue el hombre fuerte puesto por la dictadura en el Servicio Penitenciario de Jujuy, que eligió Gorriti como una de las principales cárceles clandestinas de la región. "Lo vamos a acusar por torturas y tormentos –adelantó el letrado a Tiempo Argentino–, porque surgieron datos que demuestran el castigo no sólo sufrido por Aredez, sino además por el grupo de trabajadores del Ingenio Ledesma que fueron secuestrados junto con él."
La causa iniciada en los tribunales que encabeza el juez federal Fernando Poviña se caratula "Aredez, Luis Ramón y otros", e investiga, además del caso del ex intendente, las detenciones ilegales de Ramón Luis Bueno, Antonio Felliú, Omar Claudio Gainza y Carlos Alberto Melián. 
La querella buscará la mayor pena posible para el genocida, pero en realidad sus expectativas están puestas en las pruebas que este expediente viene aportando para el juicio que tendrá como protagonista al empresario Pedro Blaquier, dueño de Ledesma. "El material que se agregó el mes pasado es suficiente como para que a Blaquier lo procesen ya mismo", explicó Rodríguez a este diario. Y agregó: "Son muchísimos los datos que estamos utilizando para fundamentar la idea que Blaquier, además de colaborar con la dictadura, fue un engranaje fundamental dentro del aparato represivo de la provincia."
El secuestro de Aredez y el grupo de operarios, según la reconstrucción de los hechos, fue comandado por el coronel Carlos Néstor Bulacios, jefe del Regimiento de Infantería de Montaña 20 y del Área 323. El operativo contó con camionetas de Ledesma, personal de la policía provincial y efectivos del Ejército. Otra de las tareas de los abogados querellantes apunta a determinar el papel que desempeñaron varios integrantes de las fuerzas de choque, como el mayor Donato Arenas, un comisario de Libertador de apellido Alfaro, y el teniente primero Horacio Domingo Marengo. Este último fue el que ordenó el traslado de los detenidos de Gorriti al aeropuerto El Cadillal, para ser llevados en avión a la Unidad 9 de La Plata. "Fueron golpeados con palos y patadas, les vendaron los ojos, los amenazaron con ser tirados del avión", y en la U9 "fueron objeto de severos castigos por parte del personal penitenciario", quedó asentado en el escrito judicial. 
"A Aredez le ataron las manos y los pies con alambres –relató Rodríguez–, lo golpearon y tenía toda la ropa desgarrada. Cuando entró al penal de Villa Gorriti pesaba 80 kilos, y al salir no llegaba a 60. No tenemos dudas que esas fueron las consecuencias de la tortura."
En la comisaría instalada dentro del Ingenio, Gainza recibió una advertencia: "Es mejor que acá te portes bien porque si no, te reventamos", le dijo el comisario. 
A medida que se acerca el procesamiento de Blaquier, las contradicciones entre los miembros del Ingenio sobre el famoso tema de las camionetas se agudizan. Alberto Lemos, administrador de Ledesma, reconoció que la empresa puso a disposición de la dictadura sus vehículos para los operativos, con la idea de "limpiar el país de indeseables". Pero ahora, la fábrica fogonea la versión de que en la Noche del Apagón "las camionetas habían sido donadas", y "ya no pertenecían a la planta". El abogado afirma que "estamos frente a una maniobra bastante burda, y es evidente que quieren confundir. Dicen que los camiones no eran de ellos, a pesar de que mostraban la identificación. Pero olvidan un detalle: los choferes que manejaban, que también pertenecían a Ledesma. Ahora, lo único que falta es que Blaquier diga que los había despedido, y que en el momento de los secuestros ya no formaban parte de su personal."
Rodríguez lleva adelante la querella contra Blaquier junto a su colega Pablo Pelazzo y a un grupo de letrados que asesoran en la causa, como Juan Manuel Sivila (representante de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación), Ernesto Moreau, Beinusz Szmukler, Antenor Ferreyra y Carlos Slepoy. 
"Si yo tuviera que definir el siguiente paso en el tema Derechos Humanos y Justicia –afirma–, pondría el acento en investigar y llevar a juicio a la pata civil de la dictadura, y no estoy hablando sólo de actores económicos. Los médicos que asistieron a detenidos-desaparecidos e intervinieron en partos clandestinos, y los jueces que acomodaron o taparon procesos en aquella época, son otros ejemplos de ese engranaje represivo. Y no olvidemos los casos de San Nicolás, de Tandil, y de la complicidad de la empresa Loma Negra."
"La indagatoria a Blaquier –sostiene– y la posibilidad de procesarlo, son cosas trascendentes en una provincia donde la impunidad duró décadas enteras. Pero hay que estar atentos, porque el poder empresario vinculado a esa impunidad sigue bien parado. El mensaje mafioso a Antenor fue una advertencia." La semana pasada, Tiempo informó sobre una serie de amenazas sufridas por Ferreyra en su estudio y casa particular, de donde robaron celulares con datos referidos a la causa jujeña y otras en las que interviene el representante de la APDH. En uno de los llamados anónimos, al hijo del abogado le dijeron que su padre estaba secuestrado, y que como prueba recibiría "un dedo". Los apretadores habían hecho inteligencia: sabían que Ferreyra estaba en Mendoza recorriendo cárceles y recibiendo denuncias por torturas a detenidos, y lo dejaron claro en otra de las comunicaciones telefónicas.
"Cada juicio de lesa humanidad es un gran acto pedagógico –explica Rodríguez–, y por eso es tan importante que se multipliquen. Porque ahí vos tenés a las víctimas, a los que sufrieron, que te cuentan todo de primera mano. Es la única forma de dimensionar lo terrible que fue la dictadura. Como decía Jean Paul Sartre, hay una diferencia sustancial entre conocer y comprender. Uno puede conocer aspectos de la represión, los asesinatos, el robo de bebés, pero comprender sólo se logra mirando a las víctimas a los ojos, y escuchándolas."
Y finaliza: "Nunca antes, desde el progresismo, habíamos pensado al Derecho como interpelador del poder, y los tiempos actuales dan esa posibilidad. En Jujuy confluyeron varias cosas para que eso se esté logrando. Por un lado, el trabajo de los organismos de Derechos Humanos y de la gente movilizada, y, por otro, la decisión política de un Estado Nacional que supo canalizar ese esfuerzo."

viernes, 21 de septiembre de 2012

Jorge Isaac Ripoll del Pino: Represor detenido

El capitán retirado Jorge Isaac Ripoll del Pino, segundo en jerarquía en el área militar 323 durante la última dictadura, quedó detenido ayer luego de abstenerse de testimoniar ante el juez federal subrogante de Jujuy, Fernando Poviña. 

El militar se desempeñó como secretario del jefe del Area 323, coronel Néstor Bulacios, interventor militar de la provincia tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y de quien dependía la vida de los detenidos.

 Ariel Ruarte, querellante por la familia del desa-parecido Luis Arédez, manifestó  que Ripoll del Pino era el segundo en la línea de mando después de Bulacios y le seguían los tenientes Mariano Braga y Eduardo Bulgheroni. 

Ambos integraban el área inteligencia y fueron mencionados por la mayor parte de los testigos del juicio oral como partícipes en secuestros y torturas.

viernes, 31 de agosto de 2012

Otro obispo que colaboraba

Una victima de la represión involucró al vicario castrense José Medina

Juan Bosco Mecchia declaró en el juicio de Jujuy en la causa que investiga el secuestro de un grupo de militantes del Partido Comunista. Acusó al cura de ocultar información sobre su paradero cuando estaba detenido en el penal de Gorriti.

La activa participación de una parte de la Iglesia en los delitos cometidos por los sicarios del terrorismo de Estado durante la dictadura no es novedad, pero sí lo son cada uno de los testimonios que van ratificando la connivencia eclesiástica con los represores. Es el caso de Juan Bosco Mecchia, que declaró ayer ante la Justicia de Jujuy y acusó al ex obispo José Miguel Medina de haber ocultado información sobre su paradero, cuando estuvo detenido en el penal de Gorriti. El testigo estuvo encarcelado durante la dictadura y aseguró ante el Tribunal Oral Federal 2 (TOF) que, en la central de policía y en el penal de barrio Gorriti de Jujuy, vio a varios detenidos, que hoy se encuentran desaparecidos.

Bosco Mecchia, un ex aspirante a hermano Lasallano, declaró en el marco de la causa “Galeán, Paulino y otros”, que investiga el secuestro de militantes del Partido Comunista en la localidad de Tumbaya durante la dictadura, y tiene como principal imputado al ex teniente primero José Eduardo Bul-gheroni en su condición de presunto partícipe necesario del delito de privación ilegítima de la libertad, torturas y homicidio agravado por alevosía. Bosco Mecchia fue interrogado en la cárcel por Bulgheroni, y le dijo que “me tenía hambre”, lo cual fue interpretado como que quería “torturarlo o matarlo”. En un tramo de su relato recordó que cuando le preguntó al entonces obispo Medina por Bul-gheroni, el religioso le dijo: “Uy, ése es un asesino”. Según otros testimonios de la causa, entre ellos el reciente del sobreviviente Carlos Alberto Melián, Medina iba dos veces por semana a dar misa a esa prisión jujeña, y transmitía a los represores lo que escuchaba durante la confesión de los detenidos.

Medina fue vicario general de las Fuerzas Armadas y cobró notoriedad a partir del 2 de abril de 1987 cuando aprovechó la atención pública de una misa por los combatientes de Malvinas para criticar en duros términos al gobierno alfonsinista. Sentado en primera fila en la iglesia Stella Maris, el ex presidente Raúl Alfonsín fue hasta el púlpito y le respondió con el dedo en alto, según recogieron las crónicas de la época. El episodio marcó uno de los momentos más tensos entre esa administración y la Iglesia.

A Bosco Mecchia lo detuvieron en noviembre de 1976 cuando bajó de un Falcon un policía que lo conocía, le apuntó con una pistola y lo llevaron a la central de policía, donde estuvo con cinco personas, en el denominado grupo Tumbaya, cuyos integrantes están de-saparecidos. En su declaración testimonial dijo no saber por qué lo detuvieron en el barrio Azopardo, donde vivía y trabajaba para ayudar a los chicos y en catequesis. Afirmó también que los cinco integrantes del grupo Tumbaya, los hermanos Paulino y Cresente Galeán, Elías Toconás, Rosa Mamaní y Rosalía Ríos, “no sabían de qué los acusaban”, y decían que les habían encontrado una escopeta y estaban afiliados al PC. “Eran chicos de nuestra Quebrada, tímidos, estaban como avergonzados de estar en la policía”, dijo de ellos el testigo.

En la cárcel jujeña también vio a Jorge Weis y a Carlos Ernesto Patrignani, detenidos-desaparecidos de Ledesma, y a Narciso Santiesteban, un policía que militaba en la JP de San Pedro. En torno de la desaparición de César Hugo Lo-cker y su esposa Carmen Vilte, ambos psicólogos y docentes del Instituto del Profesorado, dijo que los vio por última vez en la calle el 24 de mayo de 1976 y le encargaron un trabajo de carpintería, pero cuando fue a la casa al día siguiente ya no estaban. Y mencionó también al desaparecido Armando Tilca, y a otras víctimas y represores.

En marzo de 1978, Bosco Mecchia fue trasladado a la delegación de la Policía Federal, y desde allí al aeropuerto jujeño hacia Buenos Aires, donde quedó alojado en Coordinación Federal. A los pocos días lo embarcaron en un avión hacia Venezuela, y regresó al país en marzo de 1984.