lunes, 26 de agosto de 2013

El vínculo de Blaquier con un grupo sostén de la dictadura

Un petit hotel para la usina civil del golpe de Estado

Un certificado oficial revela que el dueño del Ingenio Ledesma, cuyo procesamiento por complicidad en delitos de lesa humanidad acaba de ser ratificado por la Cámara Federal de Salta, era propietario del inmueble donde se reunía en los ’70 el Grupo Azcuénaga.
 Por Alejandra Dandan

La causa del Ingenio Ledesma incorporó una nueva prueba: el certificado del registro de propiedad de un petit hotel de la calle Azcuénaga 1673, en la Ciudad de Buenos Aires. El petit hotel es un lugar legendario en la historia de las articulaciones políticas previas al golpe. Dio nombre al llamado Grupo Azcuénaga, creado en 1973, desde donde tras la muerte de Perón salió la “mesa chica” de intelectuales orgánicos de la dictadura nucleados en lo que se conoció como “Grupo Perriaux”. Según el registro, la residencia perteneció a Carlos Pedro Blaquier entre 1971 y 1977. La Cámara Federal de Salta acaba de confirmar el procesamiento del dueño del Ingenio Ledesma en Jujuy por complicidad con crímenes de lesa humanidad. En su indagatoria, Blaquier negó conocer el llamado Grupo Azcuénaga. El documento, que muestra su relación con la casa de la calle Azcuénaga y por lo tanto con ese grupo, refuerza las pruebas de su vínculo con el gobierno militar, al mostrar su compromiso con “el grupo de apoyo y sostén teórico de la dictadura” de la que se aprovechó económicamente.

Lejos de Jujuy, el impulso que tenga la investigación sobre esta nueva prueba puede a su vez servir en Buenos Aires para destrabar otra causa que tramita sin pena ni gloria desde los años ’80. Se trata de una causa que intentó “desentrañar la complicidad civil” en la “rebelión” o golpe de Estado de marzo de 1976. Tuvo un avance en 2007 y un dictamen en 2011 del fiscal Federico Delgado, quien intentó darle algo de movimiento pero aún no lo logró (ver aparte).
El grupo

El Grupo Azcuénaga y el grupo Perriaux formaron parte de una serie de clubes y ateneos que emergieron con distintos nombres y, a grandes rasgos, con los mismos integrantes, a partir del primer peronismo. La historia de esas trayectorias fue reconstruida, entre otros, por Vicente Muleiro en su libro fundamental 1976: El golpe civil. Sus datos integran el análisis jurídico que hizo la Justicia federal de Jujuy para reconstruir las características del contexto histórico en que el Ingenio Ledesma aportó camionetas para los secuestros de marzo y julio de 1976.

Quienes aparecen en ambos grupos son funcionarios de las distintas dictaduras o empresarios que integraron grupos de lobby antes y después del golpe de marzo de 1976. Forman parte de lo que algunos describen como el sistema de “puertas giratorias”: un mecanismo que siempre dejó puertas abiertas y cruzadas entre los grupos económicos y el Estado.

Como indica uno de los investigadores de la causa en Buenos Aires, “a vuelo de pájaro y sin mayor rigor metodológico, esos ‘civiles’ son los mismos que protagonizaron el proceso de la deuda externa y los que, a la hora presente, están ligados al último canje de deuda y a los litigios que hacen bailar al país en Nueva York”.

En términos históricos, no fue lo mismo el Grupo Azcuénaga que el Perriaux, pero tuvieron un mismo origen. “El Grupo Azcuénaga se conforma en 1973 –dice Muleiro a Página/12– con el gorilaje desorientado tras el rotundo triunfo del peronismo. Se lo denomina así porque funcionaba en el petit hotel de Azcuénaga 1673. “Daban charlas, conferencias y había reuniones semanales con debates de dos horas. Pasaban unas 40 personas: abogados, militares, periodistas. A medida que el gobierno peronista, tras la muerte de su líder, entra en crisis y se debilita, la actividad del grupo se acelera. Uno de los contertulios era Jaime Perriaux, que saca de allí una ‘mesa chica’, que se reúne en Recoleta, donde sale la pata civil del videlismo con eje en José Alfredo Martínez de Hoz y la participación de Mario Cadenas Madariaga, Horacio García Belsunce (padre), Guillermo Zubarán, Enrique Loncan y Armando Braun.”

Perriaux era abogado, pero suele ser retratado como un intelectual, conservador, operador de acuerdos políticos, con dotes de filósofo, amigo y representante en Buenos Aires de Ortega y Gasset y alterado en el contexto de los años ’70 por “el ascenso del movimiento de masas”. Hombre de fortuna, fue representante de una empresa alemana llamada Staud y Cía, cruzada por sus relaciones con el nazismo. Perriaux fue ministro de Justicia de Levingston en 1970 y 1971, de Lanusse entre 1971 y 1973 y creador de la Cámara Federal en lo Penal, el “Camarón”, diseñado en los primeros años ’70 para perseguir a la oposición política, ya bajo la figura de la “subversión”. Amigo de José Alfredo Martínez de Hoz, fue además una figura clave en los acuerdos y consensos políticos entre los sectores de la derecha y el ala militar videlista antes del golpe.

Muleiro recuerda en su libro que, mientras se aceleraba las crisis en el peronismo tras la muerte de Perón, Perriaux convocaba a los integrantes de la “mesa chica” a reuniones en su estudio de Pueyrredón y Vicente López o en su fastuosa casa de Gelly y Obes.

En esa “élite” o “mesa chica” había otra figura clave: el general retirado del Ejército Hugo Mario Miatello, muy amigo de Videla, que había sido jefe de Inteligencia del Ejército en 1970 y jefe de la SIDE entre 1971 y 1973. Muleiro lo evalúa como figura en espejo de Perriaux. Especialista en técnicas de contrainsurgencia, “sovietología”, Perriaux trabó con él vínculos mientras ambos estuvieron en funciones en la gestión de Lanusse: uno en la SIDE y el otro en Justicia. En el Grupo era un enlace con el “ala militar”. “Como réplica anticipada y también paralela de la dupla Videla-Martínez de Hoz, otro monstruo bifronte representa la dupla cívico-militar que prohijó el golpe –dice Muleiro–. Es la que conformaron el abogado Jaime Perriaux como coordinador del núcleo duro de civiles que conspiraron y prepararon planes para el golpe de Estado y el general de inteligencia (Miatello), enlace ante su amigo Videla.”

Es siguiendo el camino de estos dos nombres y los de la “mesa chica” que el libro va describiendo en clave de prueba la intervención de los civiles en el golpe. Revisa las políticas de desgaste sobre el gobierno peronista impulsadas desde las organizaciones empresarias, los lockouts patronales, la construcción de consensos o la legitimación del golpe de Estado desde las usinas políticas y sobre todo desde los medios de comunicación.

Muleiro también revisa en ese sentido la autoría del programa económico que puso en marcha Martínez de Hoz, un dato que también fue analizado en busca de indicios en la causa de la “rebelión” en Buenos Aires. El libro señala reuniones, entre ellas una previa al golpe y que juntó al Perriaux con Martínez de Hoz y un equipo llamado “Equipo Compatibilizador Interfuerzas”. Recuerda una declaración de García Belsunce padre en el diario La Prensa o un editorial del diario La Nación de 1979 en el que se indica que “el plan económico comenzó a gestarse poco después de la muerte del ex presidente”, por cinco personas, que son las mismas que Muleiro menciona como integrantes de la “mesa chica” del Perriaux.
La lista

Entre esos nombres pueden pensarse dos grupos: una parte fue “orgánica” del Ministerio de Economía de la dictadura y otra aparece entre los grupos de poder que antes del golpe actuaron en el desgaste del gobierno peronista y luego se beneficiaron con las políticas económicas. O, como dice Muleiro, “recuperando el paraguas estatal para engordar sus negocios”. Estos son:

1) Mario Cadenas Madariaga, que será futuro secretario de Agricultura en el período de Jorge Videla.

2) Horacio García Belsunce (padre), abogado, había sido secretario de Hacienda en 1962 y 1963 y presidente, síndico y director de diversas empresas privadas, entre ellas, Acinplast, Maltería Quilmes, Philips, Santa Rosa, Coroplast y Fiat Argentina.

3) Guillermo Zubarán será secretario de Energía durante la presidencia de Jorge Videla.

4) Enrique Loncan, abogado y economista, en los años ’60 dictó clases en la Escuela Superior de Guerra, entre los años 1966 y 1970 fue embajador en Sudáfrica y luego asesor de la Cámara Argentina de Comercio. También presidió empresas mineras. Años después fue el fundador de Barrick Gold Exploraciones Argentina, puso en marcha el proyecto de La Alumbrera y fue director del Banco General de Negocios.

5) Armando Braun, de la Cámara Argentina de Comercio, es parte de Apege, la Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias, caracterizada por sus campañas de desgaste, y donde confluyeron los sectores agropecuarios y comerciales cuyos integrantes todavía resuenan en el presente: la Sociedad Rural, Carbap, CRA, Jorge Zorreguieta. “La arremetida de la Apege fue intensa, durísima y pública”, escribe Muleiro sobre el combate al gobierno durante 1975 y los preparativos para el lockout de febrero de 1976. “Las figuras retóricas eran reiteradas y sonaban como tambores de guerra: ‘disolución nacional’, ‘camino al marxismo’, ‘falta de autoridad’, ‘violación de la propiedad privada’, ‘estatismo’, ‘privilegios irritantes’”. En febrero, Armando Braun decía: “De poco valen los esfuerzos y el sacrificio de vida de nuestras Fuerzas Armadas y de seguridad si deben luchar con el contrapeso de una política que alimenta las causas de la delincuencia subversiva”.
El procesamiento

Blaquier está procesado por haber entregado los vehículos a las fuerzas de seguridad para los secuestros de dirigentes sindicales y referentes sociales de la industria del azúcar en marzo y julio de 1976. La Cámara Federal de Salta confirmó ese procesamiento el viernes pasado. Las imputaciones están sostenidas sobre distintos testimonios pero, además, pruebas documentales. Estos elementos refuerzan lo que el derecho menciona como “responsabilidad objetiva” y “subjetiva” en el delito. La nueva prueba del certificado es vista como un elemento más para reforzar el “carácter subjetivo” de su intervención, su compromiso con el grupo de operadores que entendió que el golpe era necesario. Esto es importante sobre todo al cotejar los argumentos de la defensa, que luego de negar el aporte de camionetas ahora intenta mostrarlo en todo caso como un elemento “inocuo” de alguien que eventualmente colaboraba sin saber.

Esta línea del “compromiso” consciente está reforzada por otros antecedentes. Una solicitada de Ledesma en la que saludaba el primer aniversario del golpe. O la carta destinada a “mi querido Joe”, en la que Blaquier escribe a José Alfredo Martínez de Hoz y analiza cómo conseguir fondos entre los empresarios para sostener una campaña de prensa en el exterior que diluya las críticas hacia la Argentina. El regreso a la historia del Grupo Azcuénaga es así un nuevo elemento de peso.








UNA CAUSA POR LA COMPLICIDAD CIVIL EN EL GOLPE
La investigación por la “rebelión”

 Por Alejandra Dandan

En los años ’80, en Buenos Aires, se abrió una investigación para revisar la participación civil en el delito de “rebelión contra el orden constitucional” o golpe de Estado. Esta causa fue llevada adelante por la jueza Amalia Berraz de Vidal, más recordada quizá porque en 2007 renunció mientras formaba parte de la “sala militar” de la Cámara de Casación Penal, denunciada por los organismos de Derechos Humanos y el Ejecutivo por tabicar el avance de las causas de lesa humanidad. En 1980, la jueza había llamado a declarar en el expediente de la “rebelión”, según recuerdan en Tribunales, a “ricos y famosos” y a algunos integrantes del grupo Perriaux, que negaron los vínculos con el complot, según señalan quienes revisaron esa causa. Finalmente, la causa terminó investigando sólo a los tres primeros integrantes de la Junta Militar.

Durante los ’90, el expediente se congeló por las leyes de impunidad. La causa volvió a reactivarse en 2007, con el impulso de las investigaciones tras la derogación de las leyes de impunidad, pero tuvo un límite procesal: debía dictar sentencia sólo sobre la actuación de los comandantes Jorge Videla, Emilio Massera y Orlando Ramón Agosti. En ese contexto, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación intentó abrir un nuevo camino de investigación sobre el papel de los civiles en el golpe y pidió abrir una causa para “desentrañar la complicidad de civiles en el delito de rebelión o, lo que es lo mismo, golpe de Estado”.

Pero en el año 2011, mientras ese pedido todavía debía ser resuelto por la Corte, la fiscalía de Federico Delgado decidió revisar la causa, compulsó testimonios y emitió un dictamen en el que sugirió la apertura de la investigación. Delgado entregó el dictamen al juzgado de Ariel Lijo, donde espera una respuesta definitiva.

Delgado señala que, así como está planteada la acusación, la “lógica jurídica” no tiene “prueba directa” para imputar el posible delito a los civiles, pero despliega una serie de indicios a través de los cuales muestra que hace falta seguir adelante con la investigación.

Para llegar a esta síntesis, analizó el origen del plan económico y reconstruyó la historia del grupo Perriaux y el Azcuénaga. Señaló que el indicio más fuerte de la participación civil podría surgir del camino que siguieron los nombres de quienes formaron parte del grupo Azcuénaga y Perriaux y luego del nuevo gobierno (ver lista aparte). Sin embargo, a su criterio la lista no aporta de momento más que eso: es una lista que en sí misma no podría vincularse con la idea de la “rebelión”. Por todas estas razones, el fiscal entiende que más que mirar el “antes del 24 de marzo” habría que mirar las políticas públicas posteriores y a sus beneficiarios para reconstruir el modo que asumió esa articulación.

En ese contexto pueden leerse varios tramos de su dictamen. Por un lado, un análisis de “caso” sobre la estatización de la compañía de energía Italo, que aparece en clave de “corrupción” y entonces como elemento que puede ser investigado. Pero por otro lado, en su aporte quizá más importante, lo que aparece es un análisis acerca de las formas en las que puede ser pensado el Estado represor y la articulación con los grupos económicos.

“Esas transformaciones que se observan al considerar sólo el primer año de la dictadura militar reafirman la importancia de la centralización del capital y que la oligarquía diversificada no compartió el control estatal durante la dictadura, sino que lo poseyó de una manera irrestricta y determinó el sentido de las transferencias directas e indirectas vinculadas no sólo a la valorización financiera sino también a la inversión, las compras de bienes y servicios, el financiamiento interno, etc. En otras palabras, la pieza clave no fue el mercado sino el control sobre el Estado, que permitió inicialmente asegurarse una acelerada expansión, en detrimento de las restantes fracciones del capital y de los sectores populares”. En otro momento dice: “Muchas veces narramos historias que se naturalizan como ‘oficiales’ y adquieren tanta autoridad como pecan de resultar en tremendas simplificaciones. Vaya un ejemplo: reducir el 24 de marzo de 1976 al diletantismo militar. Es por ello que cada tanto tiene algún sentido montar relatos con independencia de que exista o no un real potencial punitivo”.

El dictamen de Delgado no es categórico, señala que no hay pruebas de la “rebelión” pero también habla de un Estado “poseído” por estos sectores. Y finalmente, según explica él mismo, lo que pretende es mostrar que es necesario seguir trabajando sobre esta causa. Como se dijo, el dictamen se entregó en 2011, no está resuelto, pero además ahora se encuentra en un limbo jurídico, dado que el único imputado todavía vivo, que era Videla, ahora también murió.

viernes, 23 de agosto de 2013

Empieza el juicio por la desaparición y asesinato de Dominga Álvarez de Scurta

En septiembre empieza el juicio por la detención y asesinato de la docente Dominga Álvarez de Scurta. Su hija Claudia Scurta dijo a El Submarino que "la expectativa es enorme". Es el segundo juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en Jujuy en la última dictadura militar.

Estarán en el banquillo de los acusados el interventor del Servicio Penitenciario por esos años, Antonio Vargas —que fue condenado a 25 años de cárcel en el juicio anterior— y cinco jefes carceleros: los hermanos Ortiz, Carlos y Ricardo, Mario Gutiérrez, Herminio Zárate y César Díaz.

La docente y militante Dominga Álvarez de Scurta fue secuestrada por las fuerzas represivas que actuaron en la provincia el 26 de mayo de 1976, de su domicilio en avenida Fascio de esta ciudad, por personal del Ejército Argentino. Estuvo cautiva en el centro clandestino que funcionaba en el Departamento Central de la Policía Provincial y luego fue trasladada a la cárcel de Villa Gorriti.
 
"El de mi madre es un caso particular porque nunca fue desaparecida", relató a El Submarino Claudia Scurta, que tenía 15 años en 1976 y fue detenida junto con Dominga. "A ella la secuestraron el 26 de mayo y la matan al mes. La primera vez que apareció el cuerpo, fue en territorio militar, arriba del GAM 5. Pero Nadie la reconoció porque nadie sabía nada, y ahí la entierran en Yala como NN en 1982", relató Claudia.

"La expectativa ante este juicio es enorme, porque por fin después de tanto tenemos la oportunidad de que se haga justicia", señaló Claudia Scurta, y agregó: "Espero que esta historia se termine, se cierre el círculo, y cuando eso pase esta historia ya no va a ser mía, va a ser de todo el país, porque aunque no lo quieran reconocer, esto nos tocó a todos".

Al momento de la detención de Dominga Scurta, Claudia tenía apenas 15 años. Creció con sus abuelos maternos y su hermano Raúl. "Fue de terror, en una sociedad que niega mucho. Se cerraron puertas, tuve muy poca contención, pero esas cosas me han fortalecido, veo la vida desde otro lugar. Ahora hay que empezar a contar esta historia a los chicos, a mi hijo de siete años, porque esta gente afectó hasta a la generación de él. Pero soy feliz, aunque parezca una locura, porque aposté a la vida".

Claudia Scurta está ansiosa de que empiece el juicio por el secuestro y asesinato de su madre para "dar mi testimonio, mi granito de arena para que se haga justicia".

Inés Peña, titular de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos de Jujuy, en diálogo con El Submarino lamentó que en este juicio se ventile solo un caso, el de Álvarez de Scurta: "Nos hubiese gustado una acumulación de causas, que hubiera más imputados y más víctimas, pero no queremos demorar más las cosas. Tenemos la expectativa de que haya condena y que los imputados tengan la posibilidad de defenderse con todas las garantías constitucionales".

El Tribunal Oral Federal en lo Criminal de Jujuy tendrá una nueva composición, tras el retiro de Vicente René Casas. Está integrado por Fátima Ruiz López y Daniel Morín, quienes estuvieron en el primer juicio, a los que se suma Federico Díaz.

Peña confirmó además que aún se está buscando el espacio físico en el que se desarrollarán las audiencias de este juicio, pues el anterior estará afectado al operativo electoral de octubre. "Vimos espacios en Tribunales, la Biblioteca, el Concejo Deliberante y el Ministerio de la Producción, en Bajo La Viña. Este puede ser, porque cumple con varios requisitos. Hace falta la infraestructura tecnológica para las videoconferencias, dos entradas de auto independientes, porque los imputados tienen que circular por un lugar especial...", detalló Peña.

Sobre otros temas pendientes, la dirigente de derechos humanos dijo que están esperando que se cumpla la promesa del gobernador de trasladar el Departamento Central de Policía, para instalar allí un espacio de memoria, al igual que en otros doce centros clandestinos que falta señalizar en la provincia. "Esperamos un pronunciamiento sobre eso, porque la provincia no tiene una política activa, comprometida con el tema. Pero no vamos a permitir que quede en el olvido".

viernes, 26 de julio de 2013

Marcha por la Noche del Apagón

La movilización unió Calilegua y Libertador General San Martín.
 
Con consignas de repudio a la impunidad, a 30 años de la primera marcha encabezada por Olga Arédez para reclamar justicia, se realizó ayer en Jujuy una multitudinaria movilización desde Calilegua a Libertador General San Martín. Más de 50 mil personas homenajearon a las víctimas de la Noche del Apagón y pidieron que se condene al dueño del Ingenio Ledesma, Carlos Pedro Blaquier y al ex administrador general, Alberto Lemos, que están procesados por estos hechos.

La marcha se realizó a 37 años de la Noche del Apagón, como se conoce al accionar de las fuerzas conjuntas de la policía provincial, la federal, efectivos de Gendarmería Nacional y del Ejército, que irrumpieron en las localidades de Calilegua, Libertador General San Martín y El Talar tras producir cortes en el suministro de energía eléctrica y en las que entre el 20 y el 27 de julio de 1977 secuestraron a unas 400 personas de las cuales 33 permanecen todavía desaparecidas.

Junto a los organismos de derechos humanos, organizaciones sociales, sindicales y los pueblos originarios participaron de la marcha Milagro Sala, de la Tupac Amaru; Hilda Figueroa ex detenida y Hugo “Coya” Condorí, de la Asociación de Ex Presos Políticos de Jujuy; Nora Cortiñas, de Madres de Plaza de Mayo, la hija de Olga Arédez, los diputados Horacio Pietragalla y Gabriela Alegre, entre otros.

Según dieron cuenta distintas investigaciones y testimonios, los detenidos desaparecidos, entre los que se encontraba el intendente Luis Arédez, eran alojados en la Comisaría 41 de Calilegua, en la 21 ubicada en el interior del Ingenio Ledesma, y en la sede de Gendarmería Nacional, además de utilizarse galpones de la fábrica de azúcar.

viernes, 14 de junio de 2013

Dos directivos de Mina El Aguilar, procesados por delitos de lesa humanidad

Luis Arzuaga y Telésforo Zurita están acusados de ser partícipes secundarios del delito de privación ilegítima de la libertad de ex mineros

El juez Fernando Luis Poviña, a cargo del Juzgado Federal Nº 2 de Jujuy, dictó el procesamiento a dos ex jerárquicos de lo que fue la compañía Mina El Aguilar, Luis Arzuaga (ex administrador) y Telésforo Zurita (ex encargado en Tres Cruces) durante la última dictadura cívico-militar, por su supuesta participación en crímenes de lesa humanidad. El magistrado los consideró responsables como partícipes secundarios de delitos de lesa humanidad cometidos en perjuicio de obreros mineros de dicha empresa y vinculados al gremio, durante el año 1976.

Los procesados mantendrán libertad provisional, bajo las condiciones impuestas, teniendo prohibido salir del país.También le trabaron embargos a Arzuaga sobre bienes de su propiedad por un millón de pesos a fin de garantizar eventuales penas pecuniarias, indemnizaciones civiles y costas procesales. En tanto que a Zurita, el embargo es por 50 mil pesos, también sobre bienes de su propiedad.

Arzuaga es considerado responsable del delito de privación ilegítima de la libertad agravada (27 hechos), cometido en perjuicio de Bazán, Bejarano, Cárdenas, Cari, Colmenares, Díaz,Guzmán, Paredes. También de Quispe, Rodríguez,Rodríguez, Rozo, Sosa, Subelza, Valeriano, Zapana y Romitti. La lista continúa con Aramayo, Farfán, Calapeña, Aguilar, Espinoza, González, Mendoza, Quiroga, Troncoso y Ovalle.

La acusación sobre Zurita es por un hecho cometido en perjuicio de Troncoso, en calidad de partícipe secundario.El juez declaró la falta de mérito para procesar, por lo que sobreseyó a Eduardo López con relación a los hechos por los que fuera indagado, y oportunamente imputado, sin perjuicio de continuar la investigación según su estado.

Los trabajadores mineros fueron detenidos por fuerzas conjuntas del Ejército, Gendarmería y policías, trasladados algunos al Escuadrón 21 de La Quiaca, comisarías de la Quebrada de Humahuaca, al RIM 20 y a la Jefatura de la Policía provincial y Delegación de la Federal, tras lo cual fueron llevados a la Unidad Penitencia 1 de Jujuy, que funcionó como centro clandestino de detención donde padecieron torturas y tormentos. La mayoría de los mineros declararon en el primer juicio de lesa humanidad que condenó a los represores Rafael Braga, Eduardo Bulgheroni y al ex interventor de la Unidad Penitenciaria, Antonio Vargas ( Mariana Mamani)

Fuente: El Tribuno

jueves, 16 de mayo de 2013

Destrabada la causa del Ingenio Ledesma, frenada desde noviembre

Blaquier ya tiene tribunal

Un juez que era conocido del empresario fue recusado por las querellas y había decidido apartarse. La defensa aprovechó para protestar y logró frenar la causa que finalmente, gracias a un fallo de la Cámara de Casación, se puso en marcha esta semana.

 Por Alejandra Dandan

Nuevamente se abre una etapa clave en la causa del Ingenio Ledesma. En noviembre del año pasado, la Justicia federal de Jujuy procesó a Carlos Pedro Blaquier en dos causas por complicidad en grado primario de 29 secuestros ocurridos durante la última dictadura. La fiscalía, las querellas y los defensores del dueño del Ingenio Ledesma apelaron los fallos y las causas pasaron a la Cámara Federal de Salta. La presencia en esa Cámara del juez Renato Rabbi-Baldi Cabanillas –denunciado por el área de Coordinación de las causas de lesa humanidad de la Procuración y que comparte por lo menos un espacio social y académico con el empresario– demoró hasta ahora la decisión de ese tribunal sobre estas causas. Rabbi-Baldi fue recusado por las querellas y él mismo decidió apartarse de los expedientes por “violencia moral”. La Cámara aceptó la separación, pero lo insólito es que la defensa de Blaquier cuestionó ese apartamiento, primero en Salta y luego acudió en “queja” hasta la Cámara de Casación Penal de la Nación. El lunes, la Sala IV de Casación, en una resolución acelerada, confirmó finalmente el despegue de Rabbi-Baldi de las causas del Ingenio Ledesma y esa decisión ahora acelera los tiempos de definiciones sobre el empresario. Un pedido pendiente es la prisión preventiva.

La Sala IV recibió el pedido de resolución a las 9 de la mañana del lunes y la tomó como prioritaria para dar una señal sobre estos planteos que deben ser excepcionales pero se convirtieron en una forma de paralizar el avance de las causas. En un plazo “sumarísimo” los jueces Juan Carlos Gemignani, Mariano Borisnky y Gustavo Hornos rechazaron las quejas interpuestas por la defensa de Carlos Pedro Blaquier y de Alberto Enrique Lemos, el entonces gerente administrativo de la empresa, y confirmaron así el apartamiento de Renato Rabbi-Baldi Cabanillas para intervenir en causas de lesa humanidad vinculadas con el Ingenio Ledesma.

En la práctica, la resolución significa no sólo que Rabbi-Baldi va a quedar fuera de estas causas. Señala, además, que está aprobada la integración del nuevo tribunal que se conformó para reemplazar su presencia. Allí se quedan dos de los jueces de siempre: Jorge Luis Villada y Roberto Loutayf Ranea y como tercer integrante ingresa Federico Díaz, santiagueño y desde diciembre del año pasado titular del Tribunal Oral Federal de Salta. Ellos serán ahora los que deberán pronunciarse sobre el caso. Finalmente el fallo es importante porque también está diciendo dos cosas: 1) por un lado la celeridad indica un posicionamiento de la Cámara frente pedidos que suelen servir en la práctica para paralizar las causas; 2) los camaristas también están legitimando el avance del proceso porque indican que en este caso no se da ninguna de las situaciones de excepción que hicieron posible en otros casos, alegados por la defensa, la inhibición del apartamiento de un juez.
Lo que queda pendiente

Blaquier y Lemos están procesados por 29 hechos, en dos causas distintas. La primera es la llamada causa “Arédez y otros”, que se refiere a tres dirigentes sindicales secuestrados a partir del 24 de marzo de 1976. Entre ellos está el médico Luis Arédez, que en 1973 fue intendente de Libertador General San Martín (donde está ubicado el ingenio) a pedido de los vecinos y el Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma. Arédez había sido asesor del sindicato y de la mutual. No son las únicas víctimas de esa causa, pero sí por las que fue procesado Blaquier. Estos secuestros tuvieron como característica que fueron particularizados, las personas eran referentes reconocidos, estaban en listas negras y a cada uno fueron a buscarlos a sus casas. La segunda causa es la llamada causa “Burgos”, conocida como las Noches de los Apagones, por la serie de secuestros producidos en julio de 1976 durante noches de apagones en los tres pueblos que rodean al ingenio. La mayor parte de las víctimas estaban sindicadas por algún vínculo familiar con el ingenio o con el movimiento sindical o social. El juez Fernando Poviña procesó a Blaquier y a Lemos como partícipes primarios, probó que Ledesma colaboró en los secuestros prestando sus vehículos en los traslados y les imputó privación ilegal de la libertad. Pero dejó en suspenso otras imputaciones pedidas por querellas y fiscalía como violación de domicilio, tormentos y homicidio, para el caso de las víctimas de las Noches de los Apagones que permanecieron en el centro clandestino que funcionó en un hotel de Guerrero, y que están desaparecidas.

La fiscalía y las querellas apelaron entonces ante la Cámara de Salta para que incluya estas figuras. Y tanto las querellas como el fiscal general ante la Cámara, Eduardo Villalba, pidieron la detención efectiva de Blaquier como lo habían hecho los fisales en la primera instancia. En tanto, la defensa de Blaquier y de Lemos pidió la falta de mérito y el sobreseimiento. Sobre esto deberá expresarse la Cámara en los próximos días. Según lo que pudo saber este diario, la causa Arédez se encuentra más avanzada en el análisis que la otra. Y es sobre la que primero podría haber novedades.

viernes, 3 de mayo de 2013

A pesar que fuera probado el plan sistemático, las condenas no son por genocidio

Condenados represores en el primer juicio por crímenes de lesa humanidad en Jujuy

El Tribunal Oral Federal (TOF) de Jujuy condenó a los represores Rafael Braga y José Bulgheroni a prisión perpetua y a Antonio Vargas a 25 años de cárcel, en el primer juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en Jujuy durante la última dictadura.

Las penas impuestas por los jueces René Vicente Casas, Marcelo Juárez Almaraz y Daniel Morin coincidieron con las solicitadas por la fiscalía y los querellantes, y su lectura fue recibida con una ovación y consignas dentro y fuera de la sala de audiencia.
Antes de leer la parte dispositiva de la sentencia, el TOF rechazó todas las nulidades presentadas por las defensas de los acusados y consideró los hechos juzgados como "delitos de lesa humanidad", por lo tanto imprescriptibles.

La lectura de la condena comenzó cerca de las 18.30, mientras unas 30.000 personas se agolpaban en los alrededores, hasta llegar a los vallados policiales desplegados en todos los accesos a unos 100 metros de la colmada sala de audiencia, próxima al microcentro de la capital provincial.

"Los pedacitos de historia e indicios que se han ido planteando en este juicio han logrado esta condena", dijo Hilda Figueroa, sobreviviente de La Noche del Apagón, cuando fueron secuestrados cientos de obreros y vecinos del ingenio Ledesma en julio de 1976.

Figueroa dijo  "unos los vimos (a los acusados), otros no los vimos y así se va armando la verdad", después de recordar que los sobrevivientes de aquella represión masiva, como en su caso, estaban "vendados, atados, con la mayor indefensión que se puede tener, como animales en un centro clandestino".

El abogado Néstor Ruarte, querellante por familiares de las víctimas en dos de las cinco causas acumuladas en este juicio, señaló a su vez que "la prueba fue directa y clara, no quedó ninguna duda sobre la participación de estas tres personas".

"Ninguna duda sobre su participación en el plan sistemático criminal en Jujuy", agregó sobre la represión con 130 desaparecidos y muchas más víctimas en la provincia, al cabo del juicio que condenó a tres acusados de delitos de lesa humanidad contra 43 víctimas, dos de las cuales fueron asesinadas.

Ruarte agradeció "a la lucha de los organismos de derechos humanos desde el 76 a esta parte" y dijo que "con la participación de las organizaciones sociales hemos logrado estas condenas. Ahora es la verdad real para la justicia argentina".

"Esta condena es resultado de muchos años de lucha, de trabajo, y el inicio de los próximos juicios. Creo que estas penas están a la altura de los hechos" juzgados, dijo a su vez Pablo Pelazzo, fiscal ad hoc nombrado por la Unidad Fiscal de seguimiento a las causas por crímenes de lesa humanidad.

Pelazzo añadió que quedan por delante "el resto de las causas y los imputados que no han estado sentados en este juicio", que aportó "un poco de justicia para tantos años de impunidad en esta provincia".

"Esta sentencia abre una nueva página en la historia no sólo de los juicio de lesa humanidad en Jujuy, que los inaugura", señaló por su parte Juan Manuel Sivila, querellante por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.

Para Inés Peña, esposa del militante de la JP Julio Rolando Álvarez García, por cuyo secuestro y homicidio fue condenado Braga, dijo que el fallo marca "un día histórico, una condena ejemplar, que nos insta a continuar e ir por más condenas".

"Sentimos una gran emoción, eran las condenas merecidas y las que esperábamos", declaró a esta agencia Adriana Aredez, hija del desaparecido Luis Aredez, ex intendente de la localidad de Ledesma, ahora Libertador General San Martín.
Acompañada por sus tres hermanos y por nietos, Adriana subrayó que los tres condenados "tuvieron los derechos que no nos dieron a nosotros, ni aun en democracia, porque recién en los gobiernos de Néstor y Cristina hemos podido gozar de plena justicia".

"Los familiares seguimos la lectura de la sentencia acompañados por organizaciones sociales, por Milagro Sala, por  nuestros abogados, por gente solidaria", agradeció.

"Ahora vamos por el otro juicio, que es a los jerarcas de la empresa Ledesma, otros civiles y miembros de la Iglesia" que fueron "cómplices de la dictadura", y "en eso estamos trabajando todos los días", subrayó.

Por su parte, la dirigente político-social jujeña Milagro Sala sostuvo que las condenas de este juicio "demuestran que no hay impunidad, que los familiares, hijos y todos los compañeros que venimos luchando teníamos razón".
"Recién le decíamos a un compañero: `¿Te acordás cuando éramos pocos? Y hoy fijate todos los que somos, porque hemos creído, porque nunca dejamos de estar en una marcha y cada vez éramos más, porque tomamos conciencia de que, si no nos juntábamos todos los sectores, estos tipos se iban a quedar impunes`", añadió.

Sala dijo finalmente que "muchos creían que no se iba a hacer justicia y se hizo justicia acá en Jujuy, una provincia muy sufrida. Ahora vamos por (el dueño del ingenio Ledesma, Carlos) Blaquier y por todos los represores, militares y civiles".

En cuanto a los tres condenados en este juicio, Bulgheroni y Braga eran oficiales de inteligencia del Area 323 de represión, durante el terrorismo de estado, y Vargas se desempañaba como interventor del Servicio Penitenciario de Jujuy, convertido entonces en un centro clandestino de detención.

Los dos primeros fueron condenados por homicidios calificados y el tercero por privación ilegítima de la libertad agravada por el uso de violencia contra numerosas víctimas.

jueves, 4 de abril de 2013

Organismos de derechos humanos repudian la liberación de un represor implicado en delitos lesa humanidad

Se trata del Capitán retirado Jorge Ripoll, que era segundo de Bulacios

Para los familiares de las víctimas del Apagón, la Cámara sigue apañando y protegiendo a represores de probada conducta criminal.

Organismo de derechos humanos repudiaron hoy la decisión de la Cámara Federal de Apelaciones de Salta de liberar "por falta de méritos" al capitán (re) Jorge Isaac Ripoll, segundo en la cadena de mandos del Área 323, cuyo jefe era el coronel Néstor Bulacios. "Expresamos con indignación nuestro profundo repudio a la decisión de la Cámara, integrada por los jueces Renato Rabbi Baldi Cabanillas, Roberto Gerardo Loutayf Ranea y Jorge Luis Villada, de liberar por "falta de mérito" a uno de los represores emblemáticos de nuestra provincia durante la dictadura militar, el capitán (re)Jorge Isaac Ripoll, quien era Jefe del RIM 20", señalaron en un comunicado. Ripoll había sido procesado por el secuestro y homicidio de Julio Rolando Álvarez García en 1976, sobre la base de pruebas indiciarias recogidas a partir de testimonios y de su legajo, que dan cuenta de su rol en la estructura de la represión clandestina.

Inés Peña, titular de Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, esposa de Alvarez García detenido desaparecido el 21 de agosto de 1976, dijo  que Ripoll está “implicado en otras causas y esta decisión de la Cámara puede sentar precedente en las causas en las que está vinculado Carlos Pedro Blaquier, dueño del ingenio Ledesma”.

Recordó que el día que secuestraron a su esposo fue al RIM 20 junto con la madre de Julio Rolando y “nos atiende Ripoll y nos dijo que no sabía dónde estaba mi marido, que había sido llevado en un automóvil a esa unidad, según testimonios en el juicio de lesa humanidad que se lleva adelante en Jujuy".
  
"Ripoll arribo a Jujuy para formar parte del área 323 y recibía a los familiares en el regimiento cuando íbamos en búsqueda del paradero de nuestros seres queridos, compartiendo estructuras, espacio y tiempos con otros represores", destacaron en el comunicado.
  
En Jujuy son juzgados los represores Mariano Braga, Eduardo Bulgheroni y Antonio Orlando Vargas, imputados por secuestro, torturas y homicidios calificados en cinco causas unificadas.

"“Pretender hacernos creer que Ripoll era ajeno a lo que sucedía en dicha unidad militar, es un absurdo"”, adviertieron. Explicaron que "bajo el argumento de falta de prueba directa la Cámara monta una nueva estrategia para frenar el avance de las causas por delitos de lesa humanidad". Recordaron que "de la misma manera lo hizo anteriormente quien fuera su protegido, el ex juez subrogante Carlos Olivera Pastor, quién demoró sistemáticamente el avance hacia la verdad y la justicia".
  
"Olivera Pastor fraccionó las investigaciones e imputaciones en la etapa de instrucción de las causas. Esta ha sido la principal causa, que determino que el primer juicio oral por delitos de lesa humanidad en Jujuy cuente con tan solo tres imputados", señalaron.
  
Precisaron que "la Cámara de Salta convalidó todas sus decisiones y además con este accionar evitó investigar a los cómplices civiles como Blaquier, presidente de la empresa Ledesma. A quien,  curiosamente ahora, es esta Cámara la que debe resolver sobre su procesamiento".