jueves, 28 de junio de 2018

Comienza juicio por la represión fabril en Mina Aguilar e Ingenio Ledesma

Víctimas sobrevivientes y familiares de detenidos-desaparecidos por el terrorismo de estado en Jujuy ayer empezaron a colmar la sala de audiencias con las fotos que interpelan justicia, después de 42 años en Jujuy.

La lectura a elevación a juicio continuará el jueves, luego se escuchará a los imputados y serán cerca de 400 testigos.
Se inició el sexto juicio oral y público por delitos de lesa humanidad que fueron cometidos en centros clandestinos de detención de Libertador General San Martín, Calilegua, El Aguilar, Tumbaya y en esta capital, como Guerrero.

El Tribunal Oral Federal (TOF) es presidido por Federico Díaz, Alejandra Cataldi, Héctor Juárez Almaráz y el cuarto juez Abelardo Basbús que siguió la apertura por teleconferencia desde Santiago del Estero. Este nuevo proceso judicial se inició una hora más tarde por problemas de conexión para las teleconferencias con el Servicio Penitenciario de Ezeiza, la Cámara de Casación Penal, el Tribunal Oral Federal de Salta y Santiago del Estero.

Se empezó a ventilar una "mega-causa" que tiene una serie de casos acumulados, en los que se juzgará la responsabilidad de los acusados por los crímenes cometidos contra trabajadores mineros y azucareros, dirigentes políticos, militantes y estudiantes.

La secretaria de Derechos Humanos del TOF, Mercedes Pfister, dio lectura al extenso requerimiento de elevación a juicio que continuará el jueves próximo, y luego se escuchará a los imputados.

En el estrado del Ministerio Público Fiscal y querellas las fotos de Hugo Condorí y "Rita" Cordero de Garnica (fallecidos) estuvieron presentes, y son algunos de los principales testigos de lo que sucedió en la noche de los apagones en Libertador.

En esta causa son veintitres los imputados que pertenecían a las fuerzas de seguridad: Gendarmería Nacional, Policía Federal, Policía de la Provincia y Servicio Penitenciario. En el banquillo de los acusados estuvieron los penitenciarios Carlos Ortiz, Ricardo Ortíz, Herminio Zárate, Oscar Caraballo, Ceferino Narváez y Juan Carlos Salinas. Los policías de la provincia Américo Lescano, Pedro Ríos, Carlos Humberto Cachambe, Virgilio Choffi, Armando Claros, Hugo Ruíz, Juan Carlos Vaca, Juan de la Cruz Kairuz y Bernardo Salinas, expolicía, quien es el único represor acusado por los delitos contra la integridad sexual. Por teleconferencia seguían la audiencia los militares Mariano Braga, Jones Tamayo y el excomisario de la Policía Federal, Rodolfo López, el excomandante de Gendarmería Nacional Raúl Borges Do Canto y el alferez Carlos Pérez.

En esta "megacausa", uno de los casos es la de "Burgos, La noche del Apagón", el principal y tiene catorce acumuladas. En esta causa son 42 víctimas oriundas de Ledesma secuestradas, y cerca de 33 desaparecidos. Los grupos de tareas actuaron entre julio y agosto de 1976, llevaron víctimas por las comisarías del Pueblo Ledesma, Libertador, San Pedro y Calilegua. También al destacamento de Gendarmería Nacional en el Ingenio Ledesma, y luego las víctimas fueron llevadas al centro clandestino de Guerrero. Allí las víctimas padecieron privación ilegítima de la libertad, torturas, tormentos, violaciones, y muchas de ellas desaparecieron en ese lugar.

Otra causa, investiga la segunda parte de la causa Burgos, con víctimas secuestradas en el departamento Ledesma por grupos de tareas de la policía.

Otra causa "Salinas, Bernardo por privación ilegal de la libertad y violación", el expolicía de la provincia es el único procesado por delitos de abuso sexual y violación agravada contra dos víctimas secuestradas en Guerrero.

Otra causa "Kairuz, Juan de la Cruz por delitos cometidos por la privación ilegitima de la libertad de Luis Arédez y allanamiento".

Algunos imputados llegan a este juicio con prisión domiciliaria y varios ya fueron juzgados por delitos de lesa humanidad.

jueves, 21 de julio de 2016

Marcha y homenaje por los 40 años de la Noche de los Apagones en Jujuy

Entre el pasado y el presente

Organizaciones de derechos humanos, sociales y gremiales se movilizarán desde Calilegua hasta Libertador. Recordarán a los desaparecidos y pedirán el cese de la represión a los trabajadores.

 Por Adriana Meyer

“Ledesma está militarizada, espero que podamos marchar sobre la ruta, como hacemos desde hace 34 años”, teme Ricardo Arédez sobre la histórica movilización por un nuevo aniversario de la noche de los Apagones, de los que mañana se cumplirán cuatro décadas, en memoria de las víctimas de aquel operativo represivo ocurrido durante la dictadura. Lo dice porque la semana pasada los trabajadores de Libertador General San Martín, donde se ubica la planta principal del ingenio azucarero Ledesma, fueron ferozmente reprimidos cuando protagonizaban medidas de fuerza en reclamo de aumento salarial. “Diputados del Frente para la Victoria y del Frente de Izquierda se están comunicando con el gobernador Gerardo Morales para que garantice que podamos realizar la marcha en paz”, explica el hijo del desaparecido Luis Arédez, quien fue médico del ingenio y también intendente de Libertador. “Tal como sucedía en aquellos años, hoy el aparato represivo sigue trabajando para (el dueño del ingenio Ledesma, Carlos Pedro) Blaquier”, agrega Gabriela Ríos, del Centro de Acción Popular Olga Márquez de Arédez (Capoma).

Entre el 20 y el 27 de julio de 1976 se produjeron cortes de suministro eléctrico en forma simultánea en las localidades jujeñas de Calilegua, Libertador General San Martín y El Talar. El Ejército, la Gendarmería y la policía provincial desplegaron un operativo conjunto, con la participación directa de la empresa Ledesma, que aportó sus camiones y las listas negras para el secuestro de cientos de obreros y estudiantes, 33 de los cuales permanecen desaparecidos.

Los familiares de las víctimas, que mantuvieron el reclamo de memoria, verdad y justicia, habían puesto todas sus expectativas en la causa en la que estuvo imputado Blaquier, por su activo rol en la comisión de esos delitos de lesa humanidad, pero la falta de mérito que le dictó la justicia produjo en todas las agrupaciones que los nuclean una profunda desazón. Sin embargo, ahora renovaron su energía en la convocatoria para la marcha por los Apagones del Terror, que comenzará a las 14.30 e irá de Calilegua hasta Libertador, en cuya plaza será el acto central.

El Centro Popular y de Derechos Humanos Capoma fue creado tras el fallecimiento de Olga Márquez de Arédez, esa mujer que durante años marchó con su pañuelo blanco junto a otras Madres de desaparecidos, exigiendo la aparición con vida de su esposo. Y comenzó a denunciar la contaminación ambiental del ingenio y otras formas de abuso de poder. Capoma no tiene financiamiento, con la autogestión sostienen la casa donde vivieron los Arédez para conservar el archivo de Olga, que transformaron en biblioteca y videoteca, lugar de reuniones de las organizaciones y también sitio donde los últimos años reciben denuncias sobre casos de gatillo fácil, trata de personas, femicidios y contaminación. “Se acercan madres porque en la comisaría no les toman la denuncia, meten presos a pibes que salen del colegio sólo para amedrentar, en patrulleros en los que los policías van con los de seguridad privada del ingenio, es la misma impunidad y estructura represiva que sigue a su servicio”, denuncia la dirigente.

Ríos cuenta que también reciben muchas denuncias de contaminación ambiental por el amoníaco de los piletones que usan para procesar la caña de azúcar y el bagazo -el desecho de la caña que produce un olor nauseabundo– conocido por sus efectos contaminantes aunque no aún diagnosticado como tal por los médicos locales. “En dos oportunidad hubo grietas que contaminaron los ríos y los campos de siembra del lugar, algo que Ledesma, como siempre, negó. Y lo mismo hace con los filtros para el bagazo, los ponen sólo para la época de la marcha”, describe. “En la facultad de Medicina estudian el bagazo de México, como si en Argentina no hubiera”, se lamenta la dirigente, que milita en la sede porteña de Capoma. “Armamos con Ricardo (Arédez) la Comisión de Apoyo a las Madres de Ledesma, hacemos actividades para que se conozca quién es Blaquier, hicimos escraches, primero al museo donde Nelly Arrieta era presidenta de la Asociación Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, junto a otras organizaciones dejamos en evidencia la complicidad civil, que apenas se escuchaba en aquellos años, seguimos en el camino que nos trazó Olga, y muchos otros que hoy ya no están”, apunta Ríos.


Las actividades

Las actividades por las noches de los Apagones comenzaron el domingo pasado, con la proyección de documentales sobre sindicalismo clasista, al borde de la ruta donde los trabajadores del ingenio deciden en asamblea los pasos de su reclamo. También hubo pintadas de pañuelos en la plaza del pueblo, una vigilia con actividades culturales y la señalización del viejo edificio donde funcionó el sindicato azucarero. Hoy a las 9 será el acto en la escuela Normal, en memoria de los ex alumnos desaparecidos. Y a las 14.30 comenzará la movilización desde Calilegua hasta Libertador. Mañana tendrá lugar un homenaje a Jorge Weiss en el Monolito de la Memoria. Entre las consignas de la marcha están la “continuidad a los juicios de lesa-humanidad en Jujuy y Argentina, Blaquier al banquillo de los acusados, no a la falta de mérito y apertura de todos los archivos. Repudio al desfile “cívico-militar” de los festejos del Bicentenario y de toda reivindicación del terrorismo de Estado”. También convocan a marchar contra “la criminalización de la protesta, en repudio a la represión de los trabajadores azucareros de Ledesma, por el desprocesamiento de los dirigentes sindicales y sociales, la libertad a los presos políticos como Milagro Sala, y por justicia por los crímenes del Triángulo que cometió Ledesma y la policía provincial”. También convocaron a la misma marcha Madres y Familiares de Detenidos-desaparecidos Jujuy, organismos de la Mesa contra la Violencia Institucional y de la Coordinadora contra el Ajuste y la Represión, además de las dirigentes Fabiola Suárez, de CTA y Natalia Morales, de ATE.

viernes, 27 de noviembre de 2015

SOEAIL se presentó como querellante en la causa por delitos de lesa humanidad

El Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma (SOEAIL-CTA), se presentó como querellante en la causa de los delitos de lesa humanidad cometidos por la última dictadura militar en la provincia de Jujuy. Estuvieron presentes Pablo Micheli, secretario general de la CTA Autónoma y Freddy Berdeja, secretario de la Central jujeña, así como otros dirigentes de ATE y CTA nacional y provincial. ACTA dialogó con Rafael Vargas, secretario general del SOEAIL sobre el importante logro.

-¿Qué significa haberse presentado como querellantes en la causa?
- Antes que nada quiero agradecer la presencia de Pablo Micheli y de Freddy Berdeja. Nosotros solicitamos ante el juez ser querellantes en la causa Burgos, Aredes y Bernard.
-¿Lo decidió la Comisión Directiva?
- Sí, de manera unánime ha decidido dar este paso. La gente ha perdido el miedo a la persecución, de a poco hemos ido construyendo la confianza necesaria en los compañeros.
-¿Cómo ha sido este camino de construcción?
- Hemos hecho y hacemos regularmente asambleas, elección de delegados, discutimos permanentemente con los trabajadores. Pero también es fundamental la contención de la Central jujeña y nacional y también de ATE, así como toda la actividad que tiene ATE en los sindicatos azucareros.
-Y la empresa Ledesma sigue maltratando a los trabajadores
- Sí, seguimos denunciando a la empresa por trato laboral indigno, hace dormir a los trabajadores en el piso, las casas en el campo sólo tienen letrinas y los trabajadores tienen que vivir en condiciones infrahumanas con sus mujeres y sus hijos. En nombre de todo eso y por los compañeros que dieron su vida por pelear por estos temas, hoy damos este paso que llevamos adelante en la capital jujeña.
-¿Quiénes fueron Burgos y Bernard? (porque la historia de Aredes es más conocida)
- Fueron compañeros, asesores legales de la obra social y del sindicato, miembros de la Comisión Directiva, trabajadores y delegados desaparecidos en Jujuy. Siempre decimos que la actuación del gobierno militar no fue al azar, tuvo que existir la complicidad del poder económico como el de la empresa Ledesma, con los recursos, la finca y todo lo que hizo falta para que nuestra gente quedara diezmada y desapareciera con el proceso sistemático para destruir nuestro sindicato que en ese tiempo fue muy combativo.
-¿Cómo sigue el proceso legal de acá en adelante?
- Los tiempos de la justicia no los manejamos pero sí vamos a aportar pruebas desde donde podamos para que la causa avance. Vamos a hacer todo lo posible para que alcance su objetivo.
* Equipo de Comunicación de la CTA - por Inés Hayes 

Hallan legajos de minero de 1976 en El Aguilar

Son 29 y pertenecen a trabajadores detenidos- desaparecidos.

La Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad solicitó un procedimiento en lo que era Mina El Aguilar (hoy Minera Aguilar), donde hallaron legajos de 29 trabajadores secuestrados el 24 de marzo de 1976 por fuerzas conjuntas de seguridad. 
El hecho que se investiga es la detención y torturas en Jujuy de los detenidos y su traslado a La Plata.
El fiscal federal Pablo Pelazzo destacó la buena voluntad de la empresa actual de aportar la documentación que es de gran valor para la causa que se investiga "Avelino Bazán y otros", a cargo de la instrucción del juez federal Fernando Poviña. Si bien en el primer juicio de lesa humanidad estuvo referido a las detenciones de los mineros, condenándose a Antonio Vargas, teniente del Ejercito Argentino que luego falleció, los testimonios de las víctimas reconstruyeron la complicidad de la empresa y de la Gendarmería, cargando culpas al gerente de Personal, Eduardo López, y el gerente administrativo Luis Arzuaga (fallecido) y al jefe del Escuadrón de Gendarmería, Jorge do Canto. A López le dictaron falta de mérito, ya que presentó una prueba que en ese tiempo se encontraba en otra provincia.

La investigación de la causa avanza, por el testimonio de las víctimas se pudo reconstruir, aunque los altos directivos de la empresa están muertos.

Entre los legajos hallados se encuentra el del dirigente sindical Avelino Bazán -quien está desaparecido- , el grupo de trabajadores fue secuestrado y detenido por un operativo conducido por el entonces jefe del Escuadrón de Gendarmería, Jorge Borges do Canto.
A los mineros se los trasladó en camionetas que pertenecían a la firma St. Joseph Lead Co, empresa de capitales estadounidenses que, en esos años, explotaba la mina. Los trabajadores de El Aguilar quedaron a disposición del Poder Ejecutivo, permanecieron detenidos un año y luego fueron liberados.

Bazán había sido elegido delegado en 1970 y, en 1973 encabezó una huelga (El Aguilarazo). Fue liberado en 1978 en La Plata, y después fue secuestrado en la capital jujeña, permaneciendo aún desaparecido.

Por estos traslados, conocidos como "Operativo Aire 718", se condenó en julio a 11 represores a penas de entre 14 a 12 años de prisión.

domingo, 23 de agosto de 2015

Los Blaquier judicializan la protesta gremial en el Ingenio Ledesma

Trabajadores del Ingenio Ledesma que cumplieron el jueves la tercera jornada del paro de 72 horas dispuesto por el Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma (SOEAIL-CTA) en el municipio jujeño de Libertador General San Martín, recibieron a intimaciones judiciales, administrativas y una denuncia penal de la empresa del grupo Blaquier.

La denuncia del Grupo Blaquier recayó contra Rafael Vargas, Secretario General del SOEAIL y Secretario Adjunto de la CTA Autónoma de Jujuy, el sindicato que representa a los trabajadores azucareros que cumplieron un paro de 72 horas el martes, miércoles y jueves de la semana pasada en respaldo de reclamos salariales y laborales.

“Me notificaron el martes por la noche de esta nueva denuncia penal, que se suma a la que la empresa me hizo en el 2013″ en represalia por otro paro, confirmó Vargas a Télam.

Consultado sobre declaraciones del administrador del Ledesma, Federico Gatti, en el sentido de que Vargas “está a las puertas de un juicio oral” por estas denuncias penales de la empresa, el titular del SOEAIL respondió: “Yo le preguntaría cómo es que estoy a las puertas de un juicio oral, y el dueño de Ledesma (Carlos Blaquier), que fue imputado por complicidad en el genocidio, sigue libre y sin ir a juicio”.

El dirigente sindical relató además que una asamblea multitudinaria de trabajadores del Ledesma votó el paro de 72 horas por “salarios y condiciones de vida dignas, estabilidad laboral y más tiempo de trabajo para (obreros) temporarios y eventuales”.

Un comunicado de prensa del SOEAIL expresó que los asambleístas “decidieron de manera unánime proseguir con el paro y la permanencia en los accesos de la planta de gas, a pesar de las presiones, algunas operaciones de prensa e intimidaciones que se registraron en la primera jornada de las medidas de fuerza”.

Sobre las maniobras de la empresa para impedir el paro mediante una medida de conciliación obligatoria provincial, Vargas reiteró que “ya se agotaron todas las instancias a nivel nacional, con el Ministerio de Trabajo, tanto la ordinaria de 15 días como la extraordinaria de 5 días más de conciliación obligatoria”.

La última asamblea rechazó además la intimación de una fiscal de apellido Faral para que los huelguistas desalojaran el ingreso a la planta de gas del ingenio, con la amenaza de usar la fuerza si no lo hacían voluntariamente.

“Responsabilizamos por esta situación a la empresa Ledesma y a la fiscal Fara, ya que lo que en realidad necesitamos es una propuesta de parte de la empresa, en lugar de seguir amenazando como siempre lo hace”, subrayó un comunicado del SOEAIL posterior a la asamblea.

Cabe consignar que el miércoles, durante la segunda jornada de paro, se hicieron presentes en Libertador General San Martín Pablo Micheli y Ricardo Peidro, Secretario Geneal y Adjunto de la CTA Autónoma, respectivamente, para respaldar la justa lucha de los trabajadores azucareros de Ledesma.

Convocan a asamblea

Tras cumplirse con éxito el paro de 72 horas, este lunes tendrá lugar una nueva reunión entre representantes de Ledesma S.A.A.I. y los paritarios del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma, en busca de acercar posiciones en cuanto a recomposición salarial y condiciones de trabajo.

Lo que surja de esa reunión se informará en detalle el día siguiente, martes 11 de agosto, en asamblea que se llevará a cabo en la sede del SOEAIL-CTA, sita en Avenida Antártida del Barrio Teodosio López de la ciudad de Libertador, a partir de las 17.30 horas.

Se ha pedido puntualidad y no faltar para que sigan siendo los trabajadores los que tengan la ultima palabra.

* Equipo de Comunicación del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma (SOEAIL-CTA)

lunes, 27 de julio de 2015

Multitudinaria marcha en Jujuy, a 39 años de la Noche de los Apagones

Con el pedido de que Blaquier sea juzgado

Los manifestantes exigieron el inicio del juicio contra el dueño de la empresa Ledesma y su ex administrador Alberto Lemos. Ambos están acusados por su presunta complicidad con el secuestro de más de 400 personas, de las cuales 33 siguen desaparecidas.

“Los crímenes de lesa humanidad del departamento de Ledesma siguen impunes, basta de complicidad del Poder Judicial, Blaquier y Lemos al banquillo.” Bajo este lema marchó ayer una multitud en la localidad jujeña de Libertador General San Martín, a 39 años de la llamada Noche de los Apagones, cuando durante la dictadura cortaron la electricidad y secuestraron a más de 400 personas, de las cuales 33 permanecen desaparecidas. Organizaciones sociales, sindicales, políticas y estudiantiles exigieron el inicio del juicio contra Carlos Pedro Blaquier y Alberto Lemos, ex presidente y ex administrador de la empresa Ledesma, por su presunta complicidad con los crímenes de lesa humanidad cometidos durante aquellas noches.

Con el apoyo de los vehículos de la poderosa empresa del azúcar y el papel, las fuerzas policiales realizaron en 1976 operativos de secuestro también en las localidades de Calilegua y El Talar, y entre los detenidos estuvo el intendente de Libertador Luis Arédez, que también había sido perseguido desde su desempeño como médico para Ledesma, acusado de beneficiar a los obreros recetando “remedios caros”. Inés Peña, presidenta de la Asociación Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos de San Salvador de Jujuy rememoró que las primeras marchas fueron protagonizadas por Olga Márquez de Arédez, al principio con otras Madres y luego en soledad, siempre denunciando en forma directa al poderoso empresario como cómplice del terrorismo de Estado. Peña también destacó a Eulogia Cordero de Garnica, cuyos hijos siguen desaparecidos. “Con el paso de los años la lucha se fue nacionalizando e incorporando familiares y ex presos políticos, se consiguió el acompañamiento de Milagro Sala, líder de la agrupación Tupac Amaru. “La del Apagón fue una noche muy larga para todos nosotros, todavía vivimos las consecuencias económicas del nefasto paso de la dictadura, pero no queremos venganza sino justicia”, dijo Sala.

Hugo Condorí, único sobreviviente de la obra social del sindicato de trabajadores del azúcar, expresó que “la lucha de muchos años da resultado, es importante que se juzgue a los empresarios que fueron cómplices”.

Además de la Tupac y Familiares, encabezaron la marcha Rosa Schonfeld, mamá de Miguel Bru, Dolly Demonti, mamá de Ezequiel Demonti, Miriam Medina, mamá de Sebastián Bordón y Eugenia Vázquez, mamá de Andrea Viera, junto a la Red de Organizaciones Sociales y el Frente Unidos y Organizados por la Soberanía Popular.

También se movilizó la Asociación de Ex Presos Políticos, la Red por la Identidad, América Joven Insurgente y el Ceprodh, en coincidencia con la consigna de “juicio y cárcel al empresario genocida Blaquier”, a la que agregaron el pedido de “apertura de los archivos de Inteligencia”, y la solidaridad con los obreros del Ingenio La Esperanza y los trabajadores de transporte de la Línea 60.

domingo, 19 de julio de 2015

Secuestrada en la Noche del Apagón en Jujuy, tiene a sus dos hijos detenidos-desaparecidos

“No fue el demonio, fue Blaquier”

Eublogia “Rita” Cordero de Garnica fue una de las testigos históricas en el Juicio a las Juntas y una voz central en el caso contra los Blaquier. Ahora vino a la Capital a pedir a la Corte Suprema que los dueños del ingenio no sigan libres e impunes.

 Por Alejandra Dandan

En Libertador General San Martín todos le dicen doña Rita. A los 53 años, Eublogia Cordero de Garnica declaró en el Juicio a las Juntas. Cuando le preguntaron por las generales de la ley ella dijo sin dudar “enemigos”. Doña Rita, de quien todavía se ríen por su respuesta, aclaró: “¿Pero cómo iba a decir que eran amigos? ¡No! Más que yo no los conocía, porque había estado atada. Salió una revista con toda mi declaración. A mi nieta le dije: ‘¡El día que yo me muera no estés quemando esto!’. Esto es sagrado. Todo lo tengo yo bien encarpetado”. Exactamente treinta años después, con 83 años, doña Rita volvió a Buenos Aires. Ahora lleva un bastón, casi no puede moverse, usa el pelo sin canas, toma una pastilla para cada parte del cuerpo y casi no ve. Cada tanto, puebla su historia de enérgicos comentarios sobre los “sinvergüenzas” y “desgraciados”. Con fuerza, intenta que los integrantes de la Corte Suprema le den una entrevista.

–¿Que va a pedirles, doña Rita?

–Yo lo que quiero es Justicia. Quiero que lo traigan también a Blaquier porque él ha sido el promotor de tantas cosas que pasaron en Calilegua. Hoy ya no puedo verlo, pero tengo mis hijos para que me digan: “Mamá ahí está, ahí está el criminal ese”.

–Hace unos años usted parecía esperanzada con el proceso de Justicia, ¿qué pasó?

–Pensaba, por ahí se podía hacer Justicia pero por otro lugar. Porque decía: éste tiene plata y va a hacer lo que quiere, en cambio el pobre, no. ¡Ya ha pasado tanto tiempo...! Mire, desde el ’76 hasta la fecha. Y lo único que quisiera, antes de morirme, es que me devuelvan los restos de mis hijos y que me digan por qué, por qué se los llevaron, ¡por qué los mataron! Si uno tenía 20 años y el otro 23. Los dos tenían sus hijos. ¿Cómo no vieron eso, ellos? Por eso voy a seguir buscándolos. Voy a quedarme tranquila el día que sepa que ese sinvergüenza está preso.

Primera planta de un hotelito viejo de Avenida de Mayo. Rita anda acompañada de dos mujeres de su pueblo. Lleva un sacón pesado de color azul con las fotos de sus hijos Miguel Angel Garnica y Domingo Horacio. La mano siempre adelante cuando camina, tanteando con el bastón. Doña Rita aparece en el Nunca Mas como secuestrada el 20 de julio de 1976, hace exactamente 39 años. Ese día, se llevaron a las tres de la tarde a Miguel Angel del club de Ledesma donde trabajaba; un poco más tarde se la llevaron a ella y a Domingo Horacio. Su esposo, Donato, estaba en la cárcel desde 1974 y en las noches siguientes, mientras el pueblo desaparecería transportado en vehículos del Ingenio Ledesma, como dio por confirmado después de años la Justicia, también se llevaron a un yerno. Rita pasó por los centros clandestinos y salió del penal de Villa Devoto un año después.

Cuando regresó a su casa, que era del Ingenio, un juez la desalojó con la Gendarmería porque ya no eran trabajadores conchabados por los Blaquier. A Donato lo soltaron en 1982, pero a sus hijos no los volvieron. Sus hijas mujeres solían salir a esperarlos a la plaza del pueblo como se espera la vuelta de los combatientes en los relatos de las guerras. Doña Rita en cambio una vez agarró un remise para buscarlos en los 113 kilómetros de monte entre Libertador y San Salvador de Jujuy. “Porque yo decía por ahí los han tirado semimuertos, sabía que los torturaban y los tiraban –explica–. Después de años, lo soñé a Miguelito que me decía: ‘No te aflijas que nosotros estábamos allá, era un hotel que queda cerca del Talar, de Valle Grande. No te aflijas que dentro de 15 días vamos a volver’. Yo le dije a mi marido, ‘Si vos conocés ese lugar, andá, andá en un colectivo, andá ver. Vos que sos mas amiguero, preguntá por ahí’”.

Pero no, no fue así. En otro lugar, le dijeron a Rita que había una familia con el apellido Garnica. “Yo me enteré un día en el banco, le digo al que me lo contó que le daba una foto. Hágame un gran favor: ¿me averigua usted quién es y quiénes son los padres de este hombre? Pero tampoco.”

–¿Cómo recuerda la noche de los operativos?

–Fue el 20 de julio del ’76. Golpearon la puerta. Entonces yo salgo a ver quién es y no me dejaron ni hablar ni nada. Me metieron adentro de un empujón. “¿Acá vive Donato Garnica?”, dijeron. Como yo estaba contra la pared, les digo: “¿Ustedes dicen que son de la Policía? ¿Porque si ustedes son de la Policía, entonces deben de saber que mi marido lleva cuántos años preso? Porque él está preso desde el ’74 por ser sindicalista”.

–¿Su marido era del Sindicato de Calilegua?

–Fundador del Sindicato Azucarero de Calilegua, Fundador de la Caja de Obreros y empleados de Calilegua, la Caja mutual. ¡Y fue comisionado municipal de jovencito! A él le gustaba eso. Se metió en el Sindicato, le gustaba defender a los obreros como él que andaba pelando caña.

–¿Ledesma tenía caña en Calilegua?

–Ledesma tiene cañas en todos lados. ¡Si no pone abajo de la cama, no sé por qué! Tiene cañas por todos lados. Y yo no sé cómo cedió lugar para que hagan casas.

–¿Entonces, cómo siguió la cosa en el operativo?

–Yo les dije: “Ustedes saben muy bien que mi marido está preso. ¿Por qué vienen a buscarlo a la casa?”. A mí me han pegado un empujón, me han pegado una trompada en la cara. Y justo mi otro chico, de 12 años, sale. Y justo sale el otro hijo, este –dice y señala una de las fotos, la de Domingo–. Durante la charla volverá hacerlo seguido. En general no menciona los nombres. Los señala en la foto. Y entonces ellos aparecen así, de golpe, con sus caras y todo, metidos en la conversación. Domingo ese día andaba de pantalón pijama porque salía de bañarse–. Le dije, papito, ponele algo en la espalda a tu hermano. Pero no, así nomás, lo han sacado a los empujones, a las trompadas y las patadas nos han sacado. Ahí afuera, en la calle estaban los vehículos. Me han dicho que eran vehículos de Ledesma. Estaba la Policía, Gendarmería y no sé que más.

–¿A dónde los llevaron?

–Me dijeron que eran celulares de la policía. Estaba lleno de gente. Todos iban bien atados y a no hablar. Nos llevaron hasta la Policía de Calilegua y ahí nos pusieron los números. A mí me pusieron el número en la frente, pero no me acuerdo cuál. De ahí otra vez al vehículo. Y después nos llevaron hasta el Ingenio donde estaba la otra gente metida, que nos estaban sacando. Y después cuando ya nos sacaron del celular y nos metieron a otro, no se fijaron, pero yo tenía una ventanita, apenitas alcanzo a distinguir los trailer de Ledesma con gente adentro. Muy poca cosa, ¡pero vi! Yo no sabía qué nos iba a suceder. Cuando nos llevan a ese lugar (Guerrero), yo lo escuché al Bebe Córdoba (uno de los desaparecidos al que secuestran en Tucumán). “Mamita –me decía– dame agüita que me muero.” Gritaban. Uy, Dios, dónde estamos, por Dios. Y ya estábamos en Guerrero.

Calilegua y Libertador general San Martín son dos localidades separadas por cinco kilómetros de ruta, ubicadas en la zona del ramal. Sus poblaciones son parte de un territorio conformado bajo el dominio de Ledesma, como lo planten las ciencias sociales que lo piensan como “sistema de fábrica con villa obrera”. Fabrica, escuela, hospital, las viviendas, un sistema que controla y alimenta la reproducción de la mano de obra permanente y temporaria en la esfera doméstica y en el espacio de la fábrica. Libertador es el corazón del ramal, puerta de entrada del corredor de Las Yungas, centro político de Ledesma, con la planta central, el barrio de los obreros y separado, las casas de los gerentes y la Rosadita, la mansión que replica la Casa de Gobierno de Plaza de Mayo construida por los Blaquier, amurallada en los últimos años. Los trabajadores secuestrados antes y durante la dictadura pertenecen a estos territorios. En las escuelas todavía dicen que se los llevó El Familiar, esa especie de demonio de las leyendas populares que se come a tres obreros en el comienzo de la cosecha y al final. “¡¡Que me lo venga a decir a mí que ha sido El Familiar!!” suelta doña Rita en la mesa. Eso le contestó a su nieto uno de esos días cuando volvió de la escuela con esa historia. “Que acá el Familiar es Pedro Blaquier”.

En la semana del 20 de julio de 1976 se produjeron una serie de secuestros sin número claros, con apagones en las calles. Los detenidos desaparecidos eran delegados o trabajadores del sindicato o movilizados por él, estudiantes y hasta una maestra de las escuelas de un pueblo donde todo es Ledesma. Ese día, Rita perdió el contacto con su hijo Domingo inmediatamente. Hasta días antes, el centro clandestino de Guerrero adonde los trasladaron había sido parte de las propiedades del obispado. “Tuvimos diez días ahí. Nos separaron a las mujeres de un lado y los varones a del otro. Las mujeres fuimos a parar a la cárcel de Gorriti en Jujuy. Estuve dos meses. El 8 de octubre a las siete de la mañana dicen: ‘preparen sus cosas, hay traslado’. Ni sabíamos qué traslado era. Nos preguntábamos una a otra. Vino el celador y dijo: ‘Se las llevan a la cárcel en Buenos Aires, ahí van a estar bien’.”

“De ahí nos transportaron a Devoto y los hombres a otro lugar. De mi marido ya no sabía nada. Por boca de otros, me decían: está bien, porque era un hombre grande. Yo la pasé un año en Devoto. ¿Por qué? No sé hasta la fecha –dice–. Pero lo que más siento son los hijos. Eso es lo que siento yo. Ellos estudiaban. ¿Y estudiaban dónde? En la Escuela Técnica de Ledesma. Ahí estudiaban. Y yo me acuerdo bien clarito, que un día, a la hora del almuerzo, mi marido me dijo: Rita, porque a me dicen Rita nomás, me llamó el (Alberto) Lemos (antiguo administrador del Ingenio) para la beca de los chicos. Entonces, él (y señala la foto de Domingo) que era orgulloso, dijo: ‘No papá. Usted y la mamá trabajan para que nosotros estudiemos muy bien. Esclavos de Ledesma, no. No papá. Nosotros vamos trabajar por cuenta nuestra’.”

Domingo tenía una hija de ocho meses cuando lo secuestraron. Su esposa se había muerto cinco meses antes. Esa niña que se crió con Rita, hoy tiene 36 y es a la que Rita le implora por sus papeles sagrados. Domingo había estudiado mecánica automotor y electricista en la escuela de Ledesma. Para 1976 estudiaba por otro lado para dibujante de planos, pagado por su familia. Miguel Angel estudiaba “tractores, esos grandes, pero no para Ledesma. Nosotros le pagábamos para que aprenda. Y sí, cuando lo necesitaban lo llamaban para portero del Club de Ledesma. Había una pileta en el verano. Lo llamaban porque decían que era el único que iba bien presentable, porque tenía que ir bien presentable”.

El 20 de julio a las tres de la tarde su hijo estaba trabajando en el club. A las siete de la tarde un vecino la empezó a buscar. El hombre vivía a dos cuadras de su casa y al encontrarla le dijo “del Ingenio han llamado a la Policía y su hijo Miguel Angel está detenido”.

Rita le pidió a su hija mayor que averigüe y con la esposa de Miguel fueron al Ingenio a ver qué pasaba. Vieron “cómo venían los vehículos. Nos dijeron: ‘nosotros los cruzamos en el puente. Lleno de milicos está’. Eso me dijeron cuando yo ya salí. Mientras estuve detenida, yo preguntaba por mis hijos. A uno, a otro. A la policía. Me decían: ‘Ya van a salir, ya van a salir’. Pero seguro que ya los habían hecho boleta. ¿Por qué? No sé. ¿Porque el padre era sindicalista? ¿Porque defendía a los obreros? No, por eso lo que yo digo, sea como sea voy a seguir saliendo a buscarlos. Me voy a quedar conforme el día que yo sepa que ese sinvergüenza esté preso. A mí me han quemado con cigarrillo y me han hecho lo que se les dio la gana. Me han pegado en la cara, me han hecho saltar la dentadura. ¿Por qué? Porque me preguntaban por personas que yo ni conocía”.

Al salir de Devoto y sin casa propia, doña Rita volvió a su provincia dispuesta a vivir “bajo un puente, si hace falta”. Su padre, que vivía en Yute, le dijo: “Hija venite, te hago una hermosa casita con baño y todo para que estés con tus hijos. Le dije que no, porque acá yo me voy a descolgar. Yo quiero estar cerca de dónde puedo buscar a mis hijos”. “Entonces volví a Calilegua porque enojada y todo, les dije que iba a desocupar cuando encuentre dónde ir. Mi hija, la mayor, que era casada, me dice: ‘Viejita, vení a vivir con nosotros hasta cuando venga el papá’. ¡Porque nadie me quería alquilar una pieza! ¡Nadie! Nadie, fíjese como he andado yo mendigando una pieza. Yo trabajaba, mi profesión es modista. Trababa con el costura en la casa y después trabajaba en el hotel Artaza, de Libertador, que es el más grande que hay y me la pasé trabajando para poder criar a los tres que me quedaban.”

–¿Cómo siguió la búsqueda?

–Con las otras madres, nos reuníamos. Caminamos a las cárcel de Salta, de Jujuy, Tucumán y a pie con semejante tierra, con semejante sol. A buscar. Pero no había nada. “No hay subversivos”, decían ellos. Yo decía, que la recontra, pero no importa: hay un Dios. Hemos andado... mire, por ahí nos pillaba el agua y seguíamos. Creo yo que soy la única madre que queda.

–¿Consiguió trabajo su marido?

–Ni de sereno le querían dar trabajo en Libertador. Ni la indemnización le pagaron. Cuando salió para reclamarla le dijeron que tenía un plan de espera y después que no correspondía porque se había pasado el tiempo.
El juicio

“Donde había una comisión, ahí estábamos todas a declarar y decir lo que habíamos pasado.” Fueron a ver a los integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 1979 cuando pasaron por Tucumán. Estuvo con la delegación de la Conadep que viajó a San Salvador. Y más tarde declaró en el Juicio las Juntas. “Me llamaron a declarar a Buenos Aires cuando estaba Alfonsín de presidente. El doctor (Julio Cesar) Strassera ha sido mi abogado. Primero mandó dos secretarios a Jujuy y me citaron por la Policía de Calilegua que vaya al Juzgado Federal N°1. Le dije a mi marido que me iba sola, porque estaba cerca. Fui y estaban los secretarios del doctor Strassera. Se presentan. Y me dijeron que tenía presentarme a declarar allá y que voy a tener mi abogado y todo. Yo no quería venir, por mis hijos y porque no conocía a nadie, pero ellos me ayudaron.”